El manuscrito hallado en una botella

No es casual que Edgard Allan Poe acabara escribiendo relatos de misterio y terror. Ya desde su infancia parecía predispuesto a este género. Fue un niño desdichado, por lo que desde muy temprana edad apuntó hacia el drama y su vida fue casi tan estremecedora como muchos de sus relatos. Su máximo anhelo era ser poeta, pero las necesidades económicas lo condujeron a la prosa. Su corta vida estuvo siempre marcada por la depresión, la tendencia a la melancolía y una afición al alcohol y a las drogas que acabaron por destruirle. La introducción sobre la vida del autor, que hace Alberto Santos, sirve para sirve para conocer y comprender más a fondo de la realidad que siguieron a muchos de sus relatos. La vida y obra de este escritor constituyen el prototipo de “artista maldito”: personaje aislado de la sociedad, incomprendido, entregado a vicios y placeres condenados por la moral. Incluso su muerte estuvo llena de misterio: las causas continúan siendo un enigma. Murió, en palabras de Cortázar, a solas en su particular infierno en vida, entregado definitivamente a sus visiones. Para Cortázar el cuento contemporáneo nace con Edgar Allan Poe. Precisamente lo que diferencia estos cuentos de la nouvelle de los franceses o el long short store de los anglosajones es la máxima economía de medios: esa implacable carrera contra el reloj que es un cuento plenamente logrado, a la que se refería el escritor argentino. Bajo el título de “El manuscrito hallado en una botella”, uno de los cuentos más conocidos de Edgard Allan Poe (1809-1849), se recogen en este primer volumen los primeros cuentos con los que se inició el escritor en el género del terror. Y la característica primordial es que por vez primera se publican los relatos ordenados cronológicamente y no siguiendo una temática. En el prefacio a la primera antología de sus relatos, publicada en 1840, Poe define los epítetos <<grotesco>> y <<arabesco>> como <<los más adecuados para describir, con la suficiente precisión, el tono predominante de los cuentos aquí publicados: El Folio Club, Metzgengerstein, El duque de l´Omelette, Cuento de Jerusalén, El aliento perdido, Bon-Bon, Cuatro bestias en una, El manuscrito hallado en una botella, La cita y Leonizando>>.

En estos relatos recogidos en el primer volumen que publica la editorial Edaf el lector advertirá al Poe terrorífico, al Poe que se hizo a sí mismo merecedor de tal distinción en virtud de las historias tan estremecedoras que jamás han sido superadas, aunque si se quiere sólo parangonables a Lovecraft. Poe es todo un experto en crear desasosiego, angustia y una sensación de desconsuelo en la boca del estómago que no desaparece del todo hasta que no se termina el cuento. Hay quienes creen -y Cortázar así lo defendió- que sus historias surgieron de un estado de trance, de una anormalidad inquietante; y que de no haber sido así, hoy no estaríamos disfrutando de ellas.Esta antología es recomendable para los jóvenes que se acercan por primera vez a la obra del genial Poe y también para quienes desean revisitarla. La publicación de todos sus cuentos en orden cronológico es perfecta para percibir la evolución del escritor desde historias detectivescas.

Agradecimientos a Editorial Edaf.

Sara Roma

literariacomunicacion@yahoo.es  

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