Entre las sombras

Sólo un megalómano, un ser con mente retorcida, podría creerse tan importante como para sentenciar que <<algún día, la gente mirará hacia atrás y dirá que conmigo nació el siglo XX>>. Con esta frase pronunciada por el mismo Jack el destripador arranca la novela del joven Enrique Hernández-Montaño (Madrid, 1988).
El 27 de setiembre de 1888, la Agencia Central de Noticias británica recibió la carta de alguien que se jactaba de ser el autor del asesinato de varias prostitutas en el barrio londinense de Whitechapel y advertía que seguiría matando. Firmada por “Jack el destripador”, la misiva dio origen a la leyenda.
Entre abril de 1888 y febrero de 1891, once mujeres fueron brutalmente asesinadas en el East End londinense. Aunque todos los crímenes quedaron sin resolver, la policía sólo atribuyó a Jack, el Destripador los asesinatos de cinco de ellas. Las víctimas tenían las mismas características: vivían en la miseria y practicaban la prostitución como única manera de subsistir.
Ciento veinte años después, el Museo de los Docklands de Londres permite seguirle la pista al que es considerado por muchos “el primer asesino en serie moderno”, precisamente, a través de esa carta, documentos policiales originales y recortes de prensa.

Enrique Hernández-Montaño reconoce sentirse deudor de otros autores conocidos por fabular en torno a la figura de Jack el Destripador como Stephen Knight, Stwart P. Evans y Keith Skinner. Algo de lo que se percatarán los fieles seguidores de estos autores, ya que en su ópera prima, este novel escritor compone su narración mezclando algunas tramas e ideas que aparecen en títulos como Jack The Ripper: The Final Solution, The Brotherhood y Jack the Ripper: letters from the Hell.
Desde que comenzó a escribir esta novela su sueño ha sido conseguir atrapar, algún día, al escurridizo Jack. Por eso, el escritor madrileño se ha basado en fuentes escritas para componer esta intrigante historia, en concreto ha acudido a los diarios del inspector Frederick George Abberline, Nathan Grey y Natalie Marvin que fueron encontrados en el domicilio del sargento Henry Carnahan tras su muerte.
Narrada desde varios puntos de vista (el inspector que investigó el caso, una de sus víctimas y un viejo sicario retirado), Entre las sombras es una síntesis de varias teorías, pero que aporta una nueva visión sobre los hechos, pues Hernández-Montaño planeta la implicación de diversos personajes relevantes de la época victoriana y apunta a un nuevo sospechoso como autor de estos asesinatos inspirados por rituales masónicos.
A pesar de su juventud y su exigua solvencia y madurez narrativa, hay que reconocer que es difícil ser original con una novela protagonizada por un personaje sobre el que se han vertido ríos de tinta, máxime cuando parece que el enigma está resuelto, pues la escritora Patricia Cornwell asegura en Retrato de un asesino que bajo Jack el Destripador se esconde la identidad de un pintor llamado Walter Sickert.

Agradecimientos a editorial Nowtilus.

Sara Roma,

literariacomunicacion@yahoo.es

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