La casa ciega IV

La editorial Edaf demuestra, en este cuarto volumen, su deseo de llenar el vacío que existe en España entorno a los relatos cortos de misterio, género -como asegura Martínez Laínez– <<muy minusvalorado que tiene pocas vías de salida>>.
En la cuarta entrega de La casa ciega, apreciamos que el misterio es el nexo de unión, tanto en el relato de Gómez Rufo como en el Lorenzo Luna, con connotaciones políticas evidentes que sirven para denunciar temas de candente actualidad como el abuso de poder, el narcotráfico y la corrupción social y política.

Un cadáver en la bahía, de Poli Délano (Madrid, 1936), abre este cuarto volumen. Se trata de un relato de misterio localizado en Chile, donde el precedente de este tipo de narrativa se remonta a la década de los cincuenta. Un cadáver aparece flotando en una bahía y al inspector Jacinto Lara le toca resolver el caso. Se trata de Aldo Zucchi, un inmigrante italiano -aparentemente normal-, casado y dueño de una frutería. ¿Quién desearía matarlo? Su carácter se va revelando poco a poco como una fotografía, y el lector descubre que se trata de <<un tipo que tomaba la vida por el lado bueno, luminoso y jovial, despreocupado de las sombras que él mismo, pudiera proyectar a su paso>>. Pero Zucchi cometió un error: entusiasmarse con otra mujer.                                                                                                   Marcos Vera es de esos tipos que <<podía representar su libertad o su infierno, pero pensó que cualquiera de los dos territorios estaba aún sin explorar y merecía la pena intentarlo>>. Vera es el protagonista de El enigma del Triple Sam, en el que Antonio Gómez Rufo (Madrid, 1954) plantea un misterio donde aparecen implicados la organización terrorista Granollers Lliure, un complot internacional de contrabando de preservativos y el propio Marcos Vera. ¿Qué relación guarda el ‘protagonista con una organización terrorista y un contrabando de preservativos? Marcos Vera será perseguido en la ciudad condal, por lo que se verá obligado a refugiarse en un torreón.
Lorenzo Luna (Santa Clara, Cuba, 1958) en El Preso De La Celda <<raíz cuadrada de 169>> presenta a un hombre hecho a sí mismo que pasó de ser Totico “El Bombillo”, a convertirse en Totico “La Ciencia”, <<el autor intelectual de cuanto golpe importante se diera en el barrio >>. Cuando Totico entró en prisión lanzó un reto: antes de que la luna pasara tres veces por su fase de cuarto menguante, él estaría libre como un pájaro y sólo puso como condición que le cambiaran el número trece de su celda por raíz cuadrada de 169, que era lo mismo pero no igual.

Agradecimientos a Edaf.

Sara Roma,

literariacomunicacion@yahoo.es

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