Entrevista a Carlos Candel

Si te parece, podemos comenzar hablando de tu novela Norte: donde la magia existe. ¿Cómo surgió esta obra?
Surgió como una necesidad de recopilar ideas que había ido forjando en el tren, de camino a la universidad. Por entonces leía mucha literatura fantástica y de cuando en cuando me asaltaban ideas que me parecían interesantes. Poco a poco fui enlazando unas con otras y lo que resultó fue mi primera novela. De carácter fantástico, repleta de leyendas y mundos mágicos, pero también muy extensa y recargada para ser la primera. Aún recurro a ella algunas veces para extraer algo que pueda servirme de utilidad.

En la novela, parece que la relación de la madre de Miguel, Candela, con los hombres no ha sido muy buena. De hecho, el primer modelo y referencia masculina que toda mujer tiene, su padre, no la trató como a una hija: ella esperaba cariños y atenciones por parte de su padre y no se vieron realizados. y su matrimonio estuvo lleno de infidelidades, que ella misma acabó perdonando. ¿Crees que las personas pueden acabar repitiendo los modelos paternales? ¿Cómo crees que influyen en el desarrollo de los individuos?
Es curioso que un día te levantes y te des cuenta de que estás reproduciendo al milímetro aquellas cosas que no te gustaban de tus padres cuando eras niño. Aquellas que un día juraste que nunca repetirías. Creo que a todos nos pasa en mayor o menor medida. Sin embargo, como educador he de decir que creo en la libertad, por lo que tengo fe absoluta en las personas, y en la posibilidad de que éstas tomen el rumbo de sus propias vidas. Una vez que tomas conciencia de tus errores, tienes más herramientas para no volverlos a cometer. De lo contrario dejaríamos de ser libres.

Después, Candela se convertirá en una persona exigente que demandaba a quienes tenía estima aquello que su padre jamás le dio: estabilidad, seguridad y amor.
Nuestras mayores debilidades son el síntoma de grandes necesidades. Candela tenía una necesidad vital de sentirse querida y de creer que su mundo podía ser controlable. Por desgracia no podemos esperar controlar nuestro mundo a través de los demás, sino de nosotros mismos.

En esta novela se trata también la vigencia de ciertas tradiciones antiguas que hacían de la mujer una esclava de la casa y de la familia. Precisamente, la tía Almudena parece un personaje lorquiano de la Casa de Bernarda Alba, por sufrir una cruel norma social que obligaba a la mayor de las hijas a permanecer al lado de su madre y no poder casarse hasta que ésta muriera.
Esta es una realidad que con frecuencia han vivido las mujeres de nuestro entorno, sobre todo las de determinada generación. Sin embargo aún se sigue viendo a nuestro alrededor en gente joven, de forma más suavizada, pero sigue ahí. Las tradiciones son pequeños virus que se adosan a nuestra memoria cultural y se quedan allí, latentes. Se transmiten ocultos generación tras generación e incluso son capaces de mutar. Yo pienso que hay dos tipos de tradiciones, las que aportan algo a la sociedad y las que impiden el avance de la misma. De la que hablamos pertenece a las destructivas, sin embargo, en la novela se hace referencia a otras muchas tradiciones que han construido y siguen construyendo y no deberían perderse.

Con respecto a Miguel, se puede decir que es un personaje que guarda sentimientos encontrados con los otros personajes de esta novela: mira a su padre con odio; recuerda a su madre con ternura; no comprende cómo su tía puede repetir con su hija el modelo que ella sufrió y a su abuela paterna la veía como una persona fría incapaz de demostrar sus emociones a los demás.
Miguel es un personaje que se avergüenza de los pequeños fantasmas familiares y que ha conseguido desvincularse del todo de ellos. Sin embargo, en el camino ha perdido su propia identidad, y sólo aceptando a cada miembro de su familia, con sus errores, comprendiendo y perdonando, será capaz de encontrarla.

En el pueblo, ubicado en la provincia de Jaén, destaca la despoblación debido a la emigración de los jóvenes y la longevidad de sus habitantes. existen muchos pueblos como este en España. Pueblos en los que ya solo viven ancianos y en los que parece que el tiempo se ha parado. Pero la peculiaridad es que sus habitantes deben ingeniárselas para mantener a sus muertos lo más vivos posibles.
Sí, una vez estuve en un pueblo de Jaén en el que el cementerio se encontraba en lo alto de una colina. Sus calles eran estrechas y muy empinadas. Esto me sugirió la idea, pero me apetecía ser un poquito más cruel y descartar cualquier otra posibilidad de ascenso al cementerio que no fuera a pie. De forma que en la novela, los habitantes de este pueblo debían de ascender a esta colina con sus muertos a cuestas. Era llevar la responsabilidad que todos tenemos con nuestros seres queridos hasta el último extremo. Lo que ocurre es que en la novela los habitantes son demasiado viejos como para hacerlo, de forma que tienen que ingeniárselas para detener el tiempo de sus mayores.

Hablando de tiempo, los relojes son muy importantes en esta historia. Tienen una significación simbólica.
Por supuesto. Cada personaje posee su propio reloj. En muchos casos éste se ha detenido, como a la espera de que alguien le dé cuerda. Es el símbolo del camino recorrido, de la experiencia que ha de ser transmitida. Y si alguien tiene el coraje suficiente como para intentar volver a ponerlo en marcha hará un viaje al pasado para revivir los acontecimientos que marcaron la vida del dueño del reloj.

En esta novela, cada personaje tiene una historia particular, además son personajes que se presentan bien caracterizados. a la hora de elaborar una novela, ¿cómo trabajas los personajes?
Para mí cada personaje es una pieza clave en la máquina que dará vida a las ideas, y necesito conocer a fondo cómo es esa pieza para que encaje en el engranaje. Por eso recurro a personajes reales o a facetas de una persona que me parecieron interesantes. A menudo el personaje crece paralelo a la novela y va creando nuevas muescas en las que encajar otras piezas.

¿Sueles documentarte antes de comenzar a escribir?
En mi caso, no siempre es intencionado, sino que va surgiendo sin proponérmelo. En la novela se narran algunas historias que me he ido encontrando en diversos viajes por la geografía española. Me interesan mucho las vivencias de la gente con la que me tropiezo espontáneamente en estas escapadas. Sobre todo trato de estar pendiente de lo que sucede a mi alrededor, aunque a veces necesitas saber algo más sobre un tema que te interesa y no tienes más remedio que recurrir a Internet u otros recursos. Concretamente para “Lo difícil de encontrarte” me vi a mí mismo recogiendo esparto con alguien que me enseñó la manera más tradicional de hacerlo.

¿Sufres el mal de algunos narradores que cuando terminan sale publicado un nuevo libro, no desean verlo?
No. Lo que me ocurre es que nunca la veo acabada del todo. Siempre hay algo que mejorar.

Sara Roma

(Mayo de 2006)

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