Una cita en Stockton

Hay hombres que luchan un día
y son buenos.
Hay otros que luchan un año
y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años
y son muy buenos.
Pero hay quienes luchan toda la vida:
esos son los imprescindibles.

Bertolt Brech

No es arriesgado afirmar que Soldados de Salamina (Ed. Tusquets, 2001) es la novela que encumbró a Javier Cercas (Cáceres, 1962) y gracias a la cual se alzó con el Premio Salambó en el mismo año. Hasta entonces era un escritor casi desconocido, pues sus publicaciones El móvil (1987),  El inquilino (1989) y El vientre de la ballena (1997) no le habían reportado tanto éxito como para ser merecedor del respeto y el aplauso del público y la crítica, cosa que sí ocurrió con esta novela de la que vamos a hablar.

Fue en el verano de 1994 cuando Javier Cercas supo por vez primera del “fusilamiento” de Rafael Sánchez Mazas. Acababa de cumplir 40 años y, resignado, volvía a la sección cultural del periódico de provincias en donde había trabajado los últimos años. Fue entonces cuando tuvo la oportunidad de entrevistar al escritor Rafael Sánchez Ferlosio, quien le relató la historia de su padre que inspiró esta novela. “Aquello fue un tira y afloja agotador, y no fue hasta la última cerveza de aquella tarde cuando Ferlosio contó la historia del fusilamiento de su padre, la historia que me ha tenido en vilo durante los dos últimos años” (pág. 19)

A Rafael Sánchez Mazas lo fusilaron en el santuario del Collell, junto a Banyoles, muy cerca de la frontera francesa. Las balas le rozaron solo el pantalón y aprovechó la confusión del momento para huir y esconderse en el bosque. A Sánchez Mazas no lo salvó la mala puntería, lo salvaron unos ojos azules claros, que no lo delataron, la mirada profunda de un miliciano que a la pregunta de “¿está por ahí?”, respondió “¡por aquí no hay nadie!”, dio media vuelta y se fue.

Con el falso fusilamiento del escritor falangista  arranca Soldados de Salamina, novela que se centra en la búsqueda de ese miliciano de ojos claros al que una vez Mazas lo escuchó cantar el pasodoble Suspiros de España. ¿Qué pasó por la mente de aquel soldado que miraba los ojos asustados de Rafael Sánchez Mazas? ¿Por qué le salvó la vida? Eso ya nunca lo sabremos, pero al menos  nos invita a fabular.

Hay que tener temple de héroe para ser una persona decente.

John Le Carré

El protagonista de esta historia fue un buen escritor, amigo personal de José Antonio Primo de Rivera y uno de los fundadores e ideólogos de la Falange. Precisamente, “porque la guerra es por excelencia el tiempo de los héroes y de los poetas, y en los años treinta poca gente empeñó tanta inteligencia, tanto esfuerzo y tanto talento como él en conseguir que en España estallara una guerra” (pág. 83). Por eso aparenta ser una “suerte de biografía de Sánchez Mazas” que, centrándose en ese episodio anecdótico nos revela una imagen del personaje: una imagen más humana, más tierna y cautivadora porque presenta al hombre más allá de su ideología, al hombre que vive marcado por el recuerdo fugaz del miliciano que le salvó la  vida. Pero asegura Javier Cercas que  “Sánchez Mazas no fue nunca más que un falso falangista, o si se quiere un falangista que sólo lo fue porque se sintió obligado a serlo”.

Las historias de la guerra –de nuestra guerra- son tristes, son amargas porque se cuentan desde el punto de vista de los ganadores y los perdedores, de los buenos y los malos. Javier Cercas, en cambio, nos regala una historia hermosa y nada maniqueísta. Una novela que se basa en un suceso real de la Guerra Civil Española sin la pretensión de valorarla desde una ideología política. Cercas prefiere centrarse en la bondad y en la humanidad que  residen en los soldados. Por lo que me atrevería a asegurar que Soldados de Salamina es la única novela, el único libro sobre un hecho de la Guerra Civil española donde por vez primera no importan los bandos, no importa el color de la facción política, los que importan son las personas.

Aunque confirme su autor que “los libros siempre acaban cobrando vida propia”, este late desde la propia portada: el retrato que tomó Robert Capa a uno de los milicianos que participaron en la Ceremonia de Despedida a los Voluntarios de las Brigadas Internacionales.

Sin duda, este sería el libro que deberían leer todos los estudiantes para comprender una parte de nuestra historia que todavía late: una historia, la de Rafael Sánchez Mazas que muchos no conoceríamos si no fuera por esta magnífica novela. Una de las mejores obras que se han escritor en España en las últimas décadas y que seguro pasará a estar entre los cien mejores libros de este siglo.

Tenemos una cita en Stockton. Nos vemos en Stockton.

Sara Roma,

literariacomunicacion@yahoo.es

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