Corrección de pruebas

Cuando en 1973, Cortázar publica el Libro de Manuel ya es un escritor reconocido por el público y la crítica. Su novela Rayuela, obra cumbre de su literatura, fue la que le reportó mayores elogios y lo ensalzó como uno de los referentes literarios del denominado boom latinoamericano. El Libro de Manuel es ante todo literatura, por mucho que algunos vean esta obra como un ensayo político. No en vano, como recuerda el investigador de la Universidad de Lleida, Óscar Martín, «levantó suspicacias entre los que quisieron tergiversar su propósito original y le asignaron una lectura condicionada por la ideología del propio crítico». Lo cierto es que la realidad y la ficción adquieren en esta obra relevancia al ser un libro que se desarrolla a medida que suceden los acontecimientos, lo que suponía una implicación máxima entre el autor, su obra y el lector, quien en última instancia iba a recibirla y valorarla.

En el Libro de Manuel Julio Cortázar puso de manifiesto su mayor empeño por conectar su concepción de la ficción literaria con el contexto de agitación y violencia política de la convulsa América Latina de principios de los setenta. Por eso, sabía que estaba manipulando un material altamente inflamable y reconocía lo que suponían estas páginas en su carrera como escritor e intelectual comprometido, por lo que no podía permitirse el más mínimo traspiés: un error podía suponerle perder toda la credibilidad que había ganado a lo largo de los años. Es por ello que decide poner tierra de por medio y huir miles de kilómetros a un pueblo de la Provenza francesa donde revisará su obra. Su intención es “medir más de cerca lo hecho”, corregir las galeradas de El libro de Manuel “más allá de acentos, gazapos, erratas y tachaduras”. Y así es como nace este diario de rutina, Corrección de Pruebas en Alta Provenza, que la editorial RM acaba de rescatar.

Cortázar inicia su periplo literario el 4 de septiembre de 1972 cuando pone rumbo a la Alta Provenza francesa a bordo de su particular dragón Fafner, una furgoneta Volkswagen roja perfectamente equipada que conducirá hacia colinas, bosques tranquilos que lo mantendrán alejado del desconcertante ruido de la civilización. Cualquier paraje alejado y solitario es bienvenido para trabajar con la tranquilidad y el sosiego que se merece esta novela. En su casa rodante no le faltan su máquina de escribir, sus libros, alguna botella de buen vino tinto, latas de comida y un minicassette con canciones de Jacques Brel y Paco Ibáñez.

Ante sí se presentarán jornadas de trabajo muy intensas durante las cuales deberá releer y reelaborar un libro que escribió hace dos años y que corre el riesgo agriarse. Cortázar teme, entonces, que esta obra solo sirva para lectores literarios, pues los hechos en que se enmarcan ya no son actualidad y tras ellos han surgido nuevas guerras y nuevos triunfos.

“Una cosa estaba clara, la tremenda confusión del principio del libro, esa imposibilidad que sigo teniendo de armar una novela hasta que ella misma lo decida, y a veces le cuesta”.

A lo largo de los días, al gran cronopio lo visita el insomnio y en las noches sin fin lo asaltan los recuerdos de los tiempos de Los premios (1960), su primera novela, a la que seguirían Rayuela (1963) y 62, modelo para armar (1968). A su modo, el Libro de Manuel se adentra por una ruta desconocida para el escritor porque cuenta una historia que pretende reflejar unos hechos reales. Sin embargo, en ella el lector encontrará alusiones y reminiscencias de Rayuela, de los bichos danzando alrededor del farol de 62, de sus particulares paseos por las calles de París…

Corrección de pruebas en Alta Provenza es un texto singular que no solo relata el proceso de corrección de esta novela, sino que sirve, además, como una aproximación al autor, en donde se detalla la relación que tiene éste con sus propios textos, convirtiéndose en el primer crítico de su obra. El escritor argentino se revisa a sí mismo al tiempo que escribe y ejerce su propia crítica, relatando lo que piensa y lo que sucede en su entorno, permitiéndonos entrever su propio taller. Un privilegio para el lector que podrá acompañar al escritor en su furgoneta por las colinas y los campos de lavanda de la Provenza, escuchando a su lado las reflexiones sobre su propia obra con el ruido del motor y las noticias de la radio de fondo.

Corrección de pruebas en Alta Provenza, no es un texto exclusivo para quienes hayan leído el Libro de Manuel. Se trata de una obra ideal para adentrarse en el proceso de producción literaria de uno de los escritores más brillantes de la literatura latinoamericana del siglo XX. Quienes conozcan dicha novela, podrán disfrutar con este particular diario en el que Cortázar pone de manifiesto las reflexiones que emanan de sus páginas; mientras que quienes no hayan leído el Libro de Manuel, sentirán una gran curiosidad por acercarse a esta obra que, si bien no es la más sobresaliente de su amplia producción literaria, merece la pena revisar y releer a la luz de los acontecimientos actuales.

En definitiva, los lectores, como Manuel, se reconocerán entre los que leen porque viven y no entre los que viven porque leen.

Datos técnicos
Tírulo: Corrección de Pruebas en Alta Provenza
Autor: Julio Cortázar
Editorial: RM
Año de edición: 2012
Páginas: 49
Formato: RÚSTICA
ISBN: 978-84-15118-26-8

Sara Roma,

literariacomunicacion@yahoo.es

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