Una historia de trenes perdidos

Tras varios años viviendo en París, Alfredo Gastiasoro regresa a Bilbao cuando se entera de que Izarbe ha muerto. Su retorno pretende ser el último homenaje a la mujer que amó, pero pronto se convertirá en una pesquisa sobre las inquietantes circunstancias que rodearon su muerte. Alfredo tendrá que enfrentarse a su propio pasado, reviviendo una historia de amor que coincide con la época en que Bilbao pasa de ser una población casi rural a convertirse en una de las ciudades más prósperas del viejo continente. Esta es la sinopsis de La ciudad de los ojos grises (Algaida, 2012), la tercera novela de Félix G. Modroño (Barakaldo, 1965), que ya va por su segunda edición.

Si el título es suficientemente atractivo y persuasivo, no lo es menos su acertado subtítulo: “Una historia de trenes perdidos en la Belle Époque”, que además de aludir al medio de transporte más puntero de principios del siglo XX, es una bella metáfora de las oportunidades que dejamos pasar a lo largo de la vida y que sirve para situar al lector. Incluso debería referirme a la portada donde se refleja el ambiente de la novela. Estamos, por tanto, ante una obra que rescata un período artístico, social y político importante, que tiene como punto de partida la capital parisina y el estallido de la Primera Guerra Mundial. A medio camino entre la novela negra y el género histórico, La ciudad de los ojos grises es, sobre todo, una historia de amor por una mujer y una ciudad.

En cuanto al arranque de la obra, está muy bien planteado pues nada más comenzarla, a las pocas páginas, se nos presenta el dato clave sobre el que girará la obra: Alfredo no puede volver a su ciudad natal por un secreto que le desveló su madre en su lecho de muerte y que “unido a su historia con Izarbe, le venía impidiendo su regreso a Bilbao” (p. 25). La muerte de su madre lo empujó a emigrar y ahora la muerte de Izarbe lo obliga a regresar. Asimismo, el hilo conductor del libro, que discurre en dos tempos (la infancia y juventud del protagonista y la actualidad) y en diversos espacios (París, Bilbao, Madrid, Donosti…), es la propia investigación de la muerte de Izarbe, por lo que la novela fluctúa entre el pasado y el presente, transportando al lector a las postrimerías de un siglo y el inicio de una nueva era que se abre con el estallido de la Primera Guerra Mundial. En los capítulos dedicados a rememorar la infancia y juventud de Alfredo, su autor aprovecha precisamente para describir la gran transformación que vivió la ciudad. Aquí, los personajes ficticios se mezclan con los reales. Mientras que en los capítulos del presente, Modroño se centra en guiar al lector que descubrirá, a la par que Alfredo, lo que rodea la muerte de Izarbe, una mujer que enamoraba con la bruma de sus ojos, una mujer demasiado adelantada a su tiempo (“Ser feminista, periodista y socialista eran tres palabras que si bien rimaban entre sí, no terminaban de encajar en la rancia sociedad de la época”)  y cuya muerte está rodeada de misterio.

Por su parte, Alfredo es un personaje inquieto y con muchas dudas que lo corroen. Le ha tocado vivir una época marcada por el cambio tecnológico: la luz eléctrica, el automóvil, el teléfono y el ferrocarril “que representaba la imagen de la modernidad y que, por otra parte, para él encarnaba su propia dicotomía”. (p. 266). Ante esto, él reniega del progreso porque trae aparejado una pérdida de valores. Sin embargo, no puede imaginarse su vida sin los trenes. “Trenes que utilizaba para viajar en su constante huida de sí mismo” (p. 267).

Con respecto a los puntos fuertes de la novela, destaca la galería de personajes secundarios reales que desfila a lo largo de las páginas: desde el tenor Julián Gayarre, pasando por Luciano de Urizar, el escultor Paco Durrio o Miguel de Unamuno, entre otros. Ni que decir tiene que la documentación y la ambientación son magistrales. Félix G. Modroño recrea muy visualmente lugares como Abando; los jardines de Albia o el café de Iruña y describe la nueva Bilbao que empieza a despegar diseñada por los ingenieros Alzola y Hoffmeyer y por el arquitecto Achúcarro en 1876. Todo ello contribuye a que esta novela sea además un recorrido por la geografía sentimental de Bilbao del que se sentirán muy orgullosos todos sus ciudadanos.

En cuanto al estilo, destacan el lirismo de la prosa sin caer en la pedantería ni la cursilería (“Alfredo temeroso de que sus palabras se deshilaran en su boca antes de arrojarse al viento, se sorprendió al oírse”, pág. 91), las profusas descripciones de ambientes, las narraciones de historias paralelas y el relato y la prosopografía de los personajes. A ello hay que añadir la estructura de la novela que, dividida en cincuenta capítulos cortos, consigue que su lectura sea bastante ágil y amena.

Sin embargo, el libro tiene algunos puntos débiles. Al principio, el lector puede tomar el libro con interés, pero hay un momento de la novela en la que se centra tanto en la historia política y social de Bilbao que puede llegar a aburrir al lector que se cuestiona si realmente es necesario o están justificados todos esos datos con el devenir de los acontecimientos. Por otra parte, creo que le ha faltado una corrección de estilo porque hay algunas incorrecciones léxicas y ortográficas que van en detrimento de la obra.

En definitiva, La ciudad de los ojos grises es el viaje de Alfredo de París a Bilbao para enfrentarse a la verdad. Pero en este viaje descubrirá algo más. Félix G. Modroño ha compuesto, además, uno de los mejores homenajes literarios que se puede hacer a Bilbao.

Empezar a leer el primer capítulo.

Si quieres saber más, visita el blog de La ciudad de los ojos grises.

FICHA TÉCNICA
Título: La ciudad de los ojos grises
Autor: Félix G. Modroño
Editorial: Algaida
Páginas: 400
Formato: Rústica Hilo
I.S.B.N.: 978-84-9877-751-2
Precio: 18 euros

Sara Roma,

literariacomunicacion@yahoo.es

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: