Un detective en apuros

Los lectores juveniles saben que en Fernando Lalana (Zaragona, 1958) tienen un gran aliado para disfrutar de la novela negra y de detectives. Desde Morirás en Chafarinas (SM, 1990), no ha dejado de conquistar lectores como prueba el centenar de libros que ha publicado hasta la fecha con las principales editoriales españolas del sector infantil y juvenil. En esta ocasión, el autor zaragozano muestra de nuevo su don para llevarse a los jóvenes de calle con El asunto Galindo (Bambú, 2008), novela que supone el estreno profesional del comisario Escartín a quien conocimos en La tuneladora (Bambú, 2006), obra que inaugura la serie ‘Fermín Escartín’ y cuya última entrega es Amsterdam Solitaire (Bambú, 2011).

El asunto Galindo presenta, por tanto, el primer caso al que se enfrentará Fermín Escartín, que le llegará a través de un antiguo compañero de estudios, Gumersindo Llamazares, ahora brillante ejecutivo de una empresa de seguros. Escartín debe localizar al famoso, excéntrico y multimillonario empresario Serafín Galindo, misteriosamente desaparecido. Cuando Galindo aparece muerto en su automóvil a causa de los disparos de un asesino a sueldo, el caso da un vuelco espectacular. Pero Escartín sospecha de inmediato que, en este turbio asunto, nada es lo que parece y convence a su cliente para seguir investigando.

Fermín Escartín, es un exprofesor universitario que decide reciclarse profesionalmente estudiando un cursillo de detective privado por correspondencia. Su forma de actuar dista mucho de las de Hércules Poirot, Dashiell Hammett y Sam Spade, nombres que dieron brillo y encumbraron a los autores de novela negra del siglo pasado. Escartín no pretende emularlos, ni falta que le hace. Si acaso, se parece en algo a Colombo pues, toda vez que resuelve un caso, se da el gusto de explicar al propio criminal cómo ha llegado a la conclusión del mismo. En las antípodas de este antihéroe se encuentra Gumersindo Llamazares, un antiguo compañero de colegio que, contra todo pronóstico, ha hecho carrera como exitoso ejecutivo de seguros. Llamazares que le guarda cierto rencor y animadversión, pondrá a prueba la inteligencia del detective en su estreno profesional. Y es que, Escartín no lo tendrá fácil para hallar las claves que le guiarán a resolver este misterioso asesinato.

Los lectores de Fernando Lalana encontrarán en El asunto Galindo un nuevo título con el que disfrutar y aprender. Pero para aquellos que aún no hayan tenido la oportunidad de conocerlo, diré que no los defraudará. Su éxito radica en su cuidado y estudiado estilo. Sabe quién es su público y escribe para él. La base está en encontrar un tema suficientemente atractivo y misterioso y luego cocinar la novela con unos ingredientes que no pueden faltar: no demorarse en el arranque de la historia; emplear más diálogos que descripciones y presentar unos personajes bien desarrollados. Aunque, el estilo de Lalana es mucho más que todo eso: es irónico, sagaz y cómplice con sus lectores. El autor sabe tomarlos en serio y los hace partícipes de su juego, guiándolos por la historia, sin desvelarles nada. El verdadero detective será el lectorY a este respecto tiene mucho que ver la numeración de los capítulos que el novelista prefirió cambiar con el fin de mejorar la intriga.

 Lalana, como digo, conoce a su público y sabe que una manera de llegar a ellos es también ganándose a los profesores. En este sentido, no faltan las figuras retóricas y los tópicos literarios que empiezan a estudiar los alumnos de secundaria. En los diálogos encontramos ejemplos de ironía, sorna, metáforas y paradojas, todas ellas perfectamente indicadas (“La vida los había llevado a convertirse en detectives, pero daba la sensación de que habrían preferido dedicarse a cualquier otro oficio. Justo, lo mismo que yo sentía en esos momentos […] Una nueva, curiosísima y atroz paradoja”. Pág. 36). En cuanto al léxico, el autor también se afana por explicar el significado de algunas palabras, como “Acampo”, remontándose a su etimología de una manera didáctica y amena. Asimismo, la comunidad educativa agradecerá que Lalana se haya esmerado en emplear palabras más cultas (como siempre, inteligentemente insertadas en el texto) y términos como “finado”, “camposanto”, “óbito”, en lugar de sus sinónimos más conocidos, con lo que los alumnos adquirirán mayor vocabulario sin apenas darse cuenta.

El asunto Galindo, que recibió el primer premio del International Latino Book Awards (2009) al mejor libro de ficción para jóvenes lectores, es un buen título para aficionarse a la serie ‘Fermín Escartín’, compuesta hasta el momento por cuatro novelas, en las que el detective nos demostrará que a su argucia y a su ironía no se le resisten ningún caso.

FICHA TÉCNICA
Título: El asunto Galindo
Autor: Fernando Lalana
Editorial: Bambú
Colección: Exit
ISBN: 978-84-8343-038-5
Páginas: 200
Formato: tapa dura
PVP: 11,90
Edad: a partir de 12 años

SERIE ‘Fermín Escartín’
La tuneladora (Bambú, 2006)
El asunto Galindo (Bambú, 2008)
El último muerto, (Bambú, 2010)
Amsterdam Solitaire (1ª edición en SM, 1998; Bambú, 2011).

SaraRoma,

literariacomunicacion@yahoo.es

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