Mar de los Ríos: «es necesario mirar hacia atrás para tomar impulso».

Tren de lejaníasA veces la mejor campaña promocional para una novela no es otra que la que puedan hacer los propios lectores de boca a oreja. En la literatura española reciente tenemos casos como el de Félix J. Palma o  Eloy Moreno. La novela y la autora con la que vamos a conversar hoy son un ejemplo más. Tren de lejanías es una novela que se está convirtiendo con el favor de los lectores en una novela de éxito. Su autora es Mar de los Ríos, una almeriense que evoca paisajes y personajes de su tierra natal en esta historia.

Tren de lejanías es una historia de amor, de búsqueda por saber la verdad en un momento tan convulso como los meses previos al estallido de la Primera Guerra Mundial. ¿Cuál es la historia de Tren de lejanías?

La historia está ambientada en el verano de 1914 cuando una almeriense burguesa que lleva ocho años casada con un periodista alemán decide salir en su busca porque hace dos años él recibe una carta –supuestamente se había muerto su padre en Alemania−, por lo que él regresa a su país y ella lleva dos años prácticamente sin saber nada de él, solo a través de siete cartas. Entonces, Ena saltando toda clase de obstáculos decide averiguar si se ha ido a por tabaco o le ha pasado algo. Así, emprende un viaje por Europa con todas las peripecias que ello acarrea.

¿Dónde nace la inspiración de esta novela: en algún relato familiar, en tu entorno o simplemente es pura invención?

Yo tengo muy presente desde pequeña las caras de mis abuelas, de tías abuelas, de la gente del pueblo, porque he vivido mucho las vacaciones en el pueblo y que constataba que había muchas mujeres cuyos maridos se fueron un día de casa y nunca más supieron o no quisieron saber, miraron para otro lado. Entonces, esto es un “revoltillo” de esas caras de tristeza, de tener que haber asumido esa situación y tener que sacar adelante una caterva de chiquillos y haber asumido todas las responsabilidades del mundo cuando se produjo eses silencio tan tremendo en sus vidas. Ese es un homenaje que está presente en Tren de lejanías y que corresponde a esta época. Por otro lado, es un  homenaje a la mujer culta como Carmen de Burgos –un personaje muy importante en la novela− y todo ello tenía que estar ambientado en el verano del 14 para que tuviera también esa amalgama de intriga europea.

Mar de los ríosTren de lejanías es la historia del viaje que emprende Ena desde tierras almerienses, desde su pequeña isla de la Polinesia, hasta Munich donde espera encontrar a su marido. A lo largo de las páginas, el lector irá descubriendo con la protagonista una Europa emergente, con grandes cambios arquitectónicos. Ahí supongo que ha querido poner su nota personal, su pasión por la arquitectura. ¿No?

Sí, Ena tiene bastante carcasa mía personal porque al final uno se nutre de lo que viaja, de lo que ve, de los apuntes que toma mentales, de lo que le causa impresión…Yo soy una enamorada del arte en general y de la arquitectura en particular. Así que esto también sirve, en este mundo de colores que compongo en Tren de lejanías, para poner sobre la mesa lo que significa vivir el arte en primera persona y para lo que sirve, en comparación con lo beligerante que puede ser el mundo en un momento dado como el verano del 14 donde nada hacía presagiar la que se lió.

Elena, la protagonista, tras dos años de ausencia de su marido, decide actuar por sí misma, tomar las riendas de su vida, y emprende un viaje que a los lectores nos servirá también nos sirve para reflexionar sobre muchos aspectos: por un lado el del avance tecnológico en un momento convulso que precede a la Primera Guerra Mundial y en el que la sociedad es muy encorsetada y machista. ¿Cree que hay ciertas analogías con lo que estamos viviendo actualmente?

El momento de la novela está muy meditado porque evidentemente hay muchas analogías con el momento actual. Creo que en el verano del 14 incluso había muchos más contrastes. Por ejemplo la penicilina, el agua corriente, etc., fueron cambios muy importantes que influyeron en la vida de las personas definitivamente. Esto llevado al siglo XXI crea este paralelismo y que, aunque nos parece que ahora hay cambios tecnológicos muy importantes, sin embargo el índice de violencia, de egocentrismo y de soberbia sigue siendo exactamente igual que en la Edad Media. Estas balanzas hacen que se descompensen siempre desgraciadamente hacia el lado de la violencia y todo lo que hemos construido con esfuerzo generacional, de pronto se viene abajo. Incluso el título de la novela, Tren de lejanías, está pensado como una metáfora.

Exacto, ahí quería llegar. El progreso está muy presente en la novela a través de los cambios arquitectónicos, del arte, de la ciencia, pero todos ellos simbolizados en ese tren que a su vez es el que aleja a la protagonista de lo más preciado. Hay una frase que dice la protagonista de la novela y que resume y que resumen esta dicotomía: “Es necesario tener certezas en la vida aunque sean dos o tres, y yo tan solo tengo a mis hijos como única verdad, a los que además no sé qué voy a contar de su padre cuando vuelva si mis manos están vacías”.

Realmente, te has ido al meollo de la cuestión. Ena va en busca de la serenidad, no de la felicidad, y eso implica muchas veces que tengamos que abrir los ojos, sufrir y que nos escuezan las heridas. Es una opción personal. A esta protagonista le damos la oportunidad de descubrir la verdad porque le damos dinero, educación y conocimientos de idiomas, algo de lo que carecían la mayoría de las mujeres de esa época. Descubrir qué ha pasado para, a partir de ahí, hacerse con la llave de su vida y empezar de cero o de otro punto, en cualquier caso.

Y para hacer más ameno su viaje, Ena porta en su maleta dos libros: Alicia en el país de las Maravillas, Madame Bovary y La Regenta como representación patria. Me dio la impresión que de estas mujeres tan singulares hay mucho en ella.

Claro, también es una especie de metáfora o de homenaje. Digamos que Ena sería una amalgama de esas tres protagonistas. Son libros muy famosos que todos conocemos aunque solo sea por los resúmenes y Ena recoge esa herencia del siglo XIX. Pertenecen a esa época pero en ellas hay atisbos del estilo de vida del siglo XIX.

Asimismo, en Tren de lejanías también ha querido dar un papel importante a Carmen de Burgos, la escritora y periodista almeriense y a la que usted admira mucho. Carmen de Burgos, no solo es la tía de Elena sino que ejerce de protectora y de guía, es la que le ayuda a abrir los ojos.

En mi vida personal y literaria hay un antes y un después de Carmen de Burgos. Para mí descubrirla fue un punto de inflexión. Carmen de Burgos tiene una biografía realmente interesante y modernísima porque es una mujer que deja todo en esa “isla de la Polinesia” y tiene que saltar numerosas barreras como su estado personal –tenía una estado de salud muy quebrada; luego se le mueren sus hijos−, a partir del cual construye una vida nueva asumiendo el rol masculino. Es la primera periodista a nivel nacional, es la primera persona que pide una beca para estudiar en Europa, de hecho cuando viaja por primera vez en 1905, el Ministerio de Educación le concede la primera beca. Ella fue pionera en todo y escribió más de 300 obras de todo tipo que están completamente sumergidas en la arqueología de la literatura, siendo una representante por derecho propio de la Generación del 98.

Bueno, Mar para ir terminando, a mí me gustaría incidir en que quien lea esta novela no se va a quedar con la mera historia de amor, sino que va a poder disfrutar con esa parte de la Historia de la que se cumple ahora un siglo. Y en este sentido parece que desde hace un tiempo en la literatura española  hay un interés en la literatura española por esa vuelta a los escenarios de la España colonial, del periodo de entreguerras, de la Belle Èpoque…Se me ocurren títulos como los de María Dueñas, Palmeras en la nieve, de Luz Gabás, e incluso La ciudad de los ojos grises, de Félix Modroño. ¿Coincide conmigo en que parece que está de moda esas páginas de la historia y que es un buen momento para rescatarlas en forma de novela?

A mí me encanta la Historia y, sobre todo la de esta época porque recuperamos los ojos de nuestras abuelas. Esta relación tan maravillosa que hay entre abuelas y nietas es muy entrañable y significativa porque hay una ruptura en cuanto al rol femenino. Este aspecto quería abordarlo de alguna manera porque me parece un punto de inflexión social a todos los niveles. No creo que esté de moda sino que es necesario mirar hacia atrás para tomar impulso. En este caso no debemos olvidar de dónde venimos para saber hacia dónde vamos.

Sara Roma

literariacomunicacion@yahoo.es

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