Monarquía y catalanismo político

alfonso-xiii-y-cambo_borja-de-riquer_libro-ONFI588 (1)Alfonso XIII y Cambó (RBA, 2013) es una aproximación a las complejas relaciones políticas que estas dos figuras y lo que ellas representaban, la monarquía y el catalanismo político,llegaron a establecer a lo largo de las tres primeras décadas del siglo XX. En este libro, Borja de Riquer analiza, a la luz de documentación nueva o poco conocida, los singulares vínculos que existieron entre aquel peculiar monarca y el más atrevido dirigente de un movimiento que era percibido por la opinión pública española de la época como una preocupante novedad política.

En un momento en que el proyecto de participación y de modernización de España del catalanismo político parece estar en una situación crítica, analizar los lazos personales y políticos que existieron entre Alfonso XIII y Cambó, aparte de ser oportuno, tiene un relevante interés historiográfico por el protagonismo que el monarca tuvo en el funcionamiento del sistema político de la Restauración, así como en la crisis y la descomposición de los partidos dinásticos, y por el doble y contradictorio papel que desempeñaron el líder conservador catalanista y la Lliga Regionalista, primero al ser considerados como los elementos fundamentales para una profunda renovación de la política española y luego por acabar uniendo su suerte a la de la propia monarquía española en abril de 1931.

Antes de entrar directamente en el análisis de las relaciones entre Alfonso XIII y Francesc Cambó, el líder conservador catalanista, Borja de Riquer hace una breve introducción a la historia de la «cuestión catalana», sus relaciones con la corona y el sistema de partidos del período de la Restauración. La llamada «cuestión catalana» no tardaría en convertirse en uno de los más grandes temas del debate político y en uno de los problemas más importantes para los gobiernos de la Restauración y para la propia Corona.

En este contexto, el autor analiza brevemente la figura de Francesc Cambó en los albores de este movimiento, realizando un balance de cómo la experiencia en el sexenio democrático (1868-1874) sirvió al incipiente catalanismo político. Y describe cómo uno de sus principales pioneros, Valentí Almirall, supo sacar las conclusiones pertinentes del fracaso del republicanismo federal en la I República (febrero 1873- enero 1874). Almirall entendió que la causa catalanista, nos dice Borja de Riquer, precisaba del mayor consenso social e ideológico posible, que debía configurarse como un movimiento transversal, es decir, amplio e interclasista. Así, el primer catalanismo no se cuestionó la existencia de la Corona, aunque estuviera encarnada en la figura de Alfonso XII -hijo de Isabel II- impopular entre los catalanes y republicanos.

En las relaciones entre Cambó y Alfonso XIII tuvieron especial influencia una serie de figuras de la alta burguesía catalana y española, como el conde Güell, el marqués de Comillas, Joaquim María Nadal -gentilhombre del monarca-, Piedad Iturbe esposa de Max Hohenhole, la duquesa de Dúrcal, el duque de Alba– cuya correspondencia el autor utiliza para centrar más el foco en el tipo de pasos que el político catalanista y el rey dieron para fomentar un nuevo acercamiento en 1916, cuando la volatilidad de los gobiernos propició múltiples encuentros privados y entrevistas oficiales entre ellos dos. Así, Cambó ante la disyuntiva de actuar como político catalán o como estadista, mientras la Lliga desempeñaba aún un papel de arbitraje en las Cortes.

Fuente: RBA editorial

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