El último eslabón

lecheHace unos años Marina Perezagua debutó en la literatura con Criaturas abisales (2011, Los libros del lince), unos relatos bellos, originales y terroríficos, con los que  exhibía un imaginario narrativo plagado de sueños y personajes extraños dignos de los mejores pasajes del mismísimo H. P. Lovecraft. La buena acogida de entonces ha sido decisiva para que dos años después regrese con un nuevo título, Leche (2013, Libros del lince) y  que le sirva como excusa para volver a la ciudad que la ha visto crecer.

Reencontrarla después de tantos años y hacerlo en la presentación de este libro, rodeada de tantos admiradores y amigos, me causó una envidia sana. Porque además, Marina contó con dos presentadores de excepción, los escritores Alfredo Taján y Juan Francisco Ferré que pronunciaron palabras elogiosas sobre quien “no debe ser considerada como una joven promesa sino que está en pleno proceso de consolidación”.

Las historias de Perezagua transitan por un territorio íntimo e inquietante. Sus relatos causan extrañeza y asombro a un mismo tiempo porque son como los platos que conforman un menú de lo más exótico y nutritivo: membranas y cuerpos amputados, hombres que se convierten en mujeres y dan de mamar a sus hijos y viceversa; seres que cambian de piel y de fecha; hombres que adoran el plástico y que anuncian el futuro pasado.  Pero todos, de una manera u otra, necesitan alimentarse de la leche materna. La leche, ese líquido vital para nutrir al recién nacido. Sin embargo, ‘Leche’ no es una oda a la maternidad ni a la lactancia; basta con leer una de las últimas frases que clausura el libro para darse cuenta de ello: “El padre da de mamar su leche al niño”.

La enfermedad, la crueldad y el dolor caminan de la mano con el amor y la sexualidad. Precisamente, lo que obliga al lector a pararse en la lectura es reflexionar el modo en que desde su punto de vista femenino, la autora desarrolla estas historias tan extraordinarias e inverosímiles, como la de “Little boy” que inaugura este volumen y que sugiere la cuestión de la transexualidad abordándola desde una perversión exquisita. Sin embargo, el tema que plantea Marina Perezagua como hilo conductor de este libro es la ruptura del cordón umbilical entre padre, madre e hijo. Yo y tú; mujer y hombre; el último eslabón de una cadena que pereció con los cinco sentidos despiertos.

Cuántas especies se han tenido que extinguir anteriormente, se preguntan los protagonistas del cuento, para que estemos nosotros vivos. Cuántos monos hemos tenido que sobrevivir para copular mirándonos a los ojos…

De seguir vivo, Lovecraft no tendría más remedio que postrarse a sus pies.

Sara Roma,

literariacomunicacion@yahoo.es

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