Recuerdo a Antonio Hueso

Antonio HuesoLos títulos no solo condensan o resumen una obra sino que son la propia esencia de la misma. A veces me gusta divagar y reflexionar sobre uno de los que siempre me ha rondado la cabeza y con el que me siento muy identificada. ‘La vida en un hilo’ da nombre a esta columna semanal no solo por ser una de las mejores películas de Edgard Neville sino por el asunto que plantea: la existencia de las personas pende de un hilo llamado azar; llega un momento de nuestra vida en que nos encontramos en una encrucijada y hay que tomar una decisión que para bien o para mal nos cambiará por completo. Lo malo es cuando el destino te pone como prueba un triple salto mortal.

Hace un año que dedicaba mi artículo a un amigo poeta con motivo de la publicación de su último libro. A Antonio Hueso la vida le cambió por completo cuando sufrió un accidente de tráfico que lo dejó tetrapléjico con 25 años. Con un revés como ese no le quedó otra que aferrarse a la literatura como única tabla de salvación. Desde  entonces, empezó a componer poemas alejados de las doctrinas retóricas para guiarse únicamente por los dictados del corazón. Esta era su apuesta vital y pasional. Solo la poesía le permitía edificar un futuro inmaterial sobre motivos clásicos como el ‘carpe diem’ o el ‘collige, virgo, rosas’, que aunque nos recuerdan el dolor lacerante de la mortalidad, nos invitan a disfrutar minuto a minuto de la existencia. Para él, sin embargo, más que un dolor la muerte suponía un alivio y no se sonrojaba al reconocerlo en poemas como “A todo esto”.

A TODO ESTO

A todo esto, seguimos en las mismas.
A todo esto, haga usted de mediador.
A todo esto, mi deseo es poner pie en tierra.
A todo esto, ¿qué más puedo hacerle yo?
A todo esto, le corto rápido el vuelo.
A todo esto, yo no quiero estar en medio.
A todo esto, ayúdeme si hay voluntad en vos.
A todo esto, pongámosle punto y final.
A todo esto, por mi parte hoy ya se acabó.
A todo esto, estoy dispuesto a colaborar.
A todo esto, aviso y es de no ser traidor.
A todo esto, apostemos a jugar limpio.
A todo esto, pido solo un poquito de más.
A todo esto, ya quiero dejar atrás el pasado.
A todo esto, ¿qué más puedo hacer yo?
A todo esto, contésteme, por favor.
A todo esto…

Hoy Antonio Hueso vuelve a ser el protagonista de esta página, aunque por un motivo más bien luctuoso. Hace unas semanas lo encontraron muerto en su casa de Fuengirola. Su muerte causó una gran conmoción entre sus familiares y amigos más allegados, pero lo cierto es que él descansa en paz. En un caso así son muchas las preguntas que nos asaltan: ¿sufrió? ¿Sintió que se moría? ¿Era ese su deseo? Y a pesar de que uno de sus amigos reconocía en su muro de Facebook que “nunca la muerte vino agradecida”, con ella a Antonio se le abre un nuevo camino…

De sus frases siempre me gusta rememorar una vital y nostálgica. “La vida”, decía, “es una sucesión de pasos apeados en una estación llamada ‘Recuerdo’”. Nada es eterno, nuestra historia personal se construye a base de breves y fugaces instantes que concluyen al pasar la última página del capítulo que cierra nuestra biografía. Pero como la buena literatura, siempre perduraremos en la memoria de quienes nos quisieron y nos conocieron.

Sara Roma

(Publicado el 13 de julio en  Diario SUR).

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3 pensamientos en “Recuerdo a Antonio Hueso

  1. fue un placer conocerte y tratarte siempre te guardare en lo mas profundo de mi corazon descanza en paz antonio hueso borrego algun dia nos volveremos a ver

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