Impedimenta rescata a Willa Cather con ‘Sapphira y la joven esclava’

Sapphira y la joven esclava. Willa Cather. Traducción de Alicia Frieyro. Editorial Impedimenta. Páginas:272. PVP:22,70 €

Sapphira y la joven esclavaPublicada en 1940, Sapphira y la joven esclava es la última novela que Willa Cather escribió antes de morir. Representa, pues, su testamento literario y un regreso a los escenarios de su infancia, en un retrato retrospectivo del viejo Sur que se desvanece, con el telón de fondo de la esclavitud y su progresiva abolición.
Black Creek Valley, Virginia, 1856. Sapphira Colbert es una de las pocas propietarias que mantienen esclavos en sus tierras. Una práctica que su marido, Henry, considera cada vez más difícil de defender. Sapphira, matriarca implacable, confinada a una silla de ruedas, maneja con mano de hierro la propiedad con ayuda de su fiel criada negra, Till, y de la hija de esta, la joven y bella Nancy. Henry es dueño de un molino, pero no solo trabaja en él, sino que duerme allí cada vez que puede ya que su matrimonio constituye una mera formalidad. La vida de Sapphira es monótona. Tiene mucho tiempo para pensar, y cuando descubre que su marido desea que solo sea Nancy quien ordene su habitación en el molino, empezará a sospechar de ellos y su ira hará que se desate un enorme poder de resentimiento contra la niña esclava.

Willa Cather nació en Black Creek Valley, cerca de Winchester, en Virginia, en 1873. Su familia era de origen galés y alsaciano, y cuando tenía nueve años se mudó a Nebraska, donde pasó su infancia rodeada de aventureros y campesinos de sangre ardiente, y donde conoció la vida de los pioneros. ras la publicación de su primera novela, Alexander’s Bridge (1912), su primer éxito fue Pioneros (1913), que narra la vida en la frontera, y que se integra en la llamada «Trilogía de la Pradera», que se completa con El canto de la alondra (1915) y Mi Ántonia (1918). La trilogía, influenciada poderosamente por la obra de la escritora Sarah Orne Jewett, cosechó un enorme éxito, y fue alabada por su capacidad de hablar con un lenguaje común de los asuntos de la gente humilde. Con Uno de los nuestros (1922) se alzó con el premio Pulitzer. Completan su producción La casa del profesor (1925), Mi enemigo mortal (1926), La muerte llama al arzobispo (1927) o Lucy Gayheart (1935).

En 1940, en un clima de desánimo motivado por la posibilidad de intervención de los Estados Unidos en la segunda guerra mundial, Cather escribió su última novela, y la más oscura y amarga entre las suyas, Sapphira y la joven esclava, con la que volvía a los escenarios de su infancia y que se considera su testamento literario. La novela fue un éxito de crítica y de lectores, y marcó uno de los hitos de su autora. Reputada como una de las grandes damas de la narrativa norteamericana, murió en Nueva York en 1947.

Empieza a leer el primer capítulo.

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