El fuego de cada día

lo-mejor-de-octavio-paz-el-fuego-de-cada-diaActos y ediciones conmemorativas han marcado el curso literario de este año en el que se conmemora el centenario del nacimiento de tres de los mejores autores de las letras hispanoamericanas: Octavio Paz, Julio Cortázar y Bioy Casares. Este es el caso de la editorial Seix Barral que homenajea al poeta mexicano con la edición de El fuego de cada día, un volumen que nos descubre la figura de un Octavio Paz filósofo, vanguardista, pasional y aventurero. En realidad, El fuego de cada día es la selección de poemas reunida en 1989 y que reemplazaba a su anterior, La centena (1970). Y aunque después de 1989 publicó diversos poemas importantes, se trata de la antología más completa y fiel a los deseos de su autor.
En este libro encontramos lo mejor de Octavio Paz, aquellos poemas que conforman una perfecta biografía estructurada en cinco partes, cinco momentos claves de su vida y su poesía. En ellos, se sirve de imágenes de la naturaleza (como el mar, la tierra, el aire, las nubes, la luna…) para componer versos de gran belleza y sonoridad. Pero el elemento que destaca en toda la obra es el tiempo que marca el ritmo de la vida y del que depende la existencia del hombre, como expresa en los siguientes versos: “Cierro los ojos y a mi sombra fío/ esta inagotable gloria, este minuto/ y a su voraz eternidad me alío” (Mediodía).
El volumen se divide en cinco partes que agrupan los poemas que constituyen la biografía de su autor. Si en las dos primeras son la belleza y el miedo al paso del tiempo (“Las horas, su infatigable pesadumbre”) y sus consecuencias los temas que aborda, en las siguientes Octavio Paz cambia de registro y lo hace abordando temas como la soledad y la incomunicación del hombre contemporáneo. En esos versos es además donde se aprecia su herencia mexicana (“Crepúsculo de la ciudad”, “Entre la piedra y la flor” o “Piedra de sol”), poemas que retratan su experiencia conviviendo con campesinos mayas a los que define como «una comunidad de hombres y mujeres dedicada a la satisfacción de necesidades materiales básicas y al cumplimiento de ritos y preceptos tradicionales, sometida a un remoto mecanismo» (p. 144). Sin embargo, si a lo largo del volumen cambian el gusto y las formas, la esencia se mantiene pues, para Paz, “la poesía cambia con el tiempo pero sólo, como el tiempo mismo, para volver al punto de partida”.
El fuego de cada día no es solo la antología más completa y fiel al deseo del poeta mexicano, sino la mejor porque está plagada de notas, anécdotas y referencias vitales que enriquecen la lectura. Este volumen incluye asimismo el discurso y el brindis pronunciados con motivo de la concesión del Premio Nobel de Literatura en 1990, valioso testimonio de la experiencia poética de una de las figuras esenciales de las letras hispánicas.

Sara Roma,

sararoma@literariacomunicacion.com

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