Una fantasía del doctor Ox

Una fantasía del doctor Ox. Julio Verne. Sd edicions, enero de 2015. 144 pp. ISBN: 978-84-943073-1-7. PVP. 12 euros 

Para superar la cuesta de enero, Sd edicions nos propone la lectura de un clásico: Una fantasía del doctor Ox, un pequeño e hilarante relato de Julio Verne, que cuestiona la ética científica a la vez que se reflexiona sobre la naturaleza humana.
Julio Verne (1828- 1905), cuyos escritos establecieron las bases de la ciencia ficción actual, aseguraba que todo lo imaginable es realizable, una premisa que nos ayuda a comprender su asombrosa capacidad de anticipación (su cabeza concibió, antes de que llegaran a la realidad, el submarino, el helicóptero, el rayo láser o los paneles solares).

Cinco semanas en globo (1863) fue de los primeros trabajos de este nuevo género, y el primer título de la archiconocida serie Viajes extraordinarios. La novela se convirtió rápidamente en un bestseller internacional y permitió a su autor abandonar su trabajo en el mercado de valores para convertirse en escritor a tiempo completo.

Entre los títulos de Viajes extraordinarios destaca la colección de cuentos de El doctor Ox, relatos cortos publicados por su editor, Pierre-Jules Hetzel, por vez primera en 1874 y que comprendía: ‘Une fantasie du Doctor Ox’ (edición ilustrada por el danés Lorenz Froelich), ‘Maître Zacharius’, ‘Une drama dans les airs’ y ‘Un hivernage dans les glaces’.
Una fantasía del doctor Ox (1874) es un breve relato humorístico que se localiza en una pequeña y acogedora aldea de Flandes, Quinquedone, un lugar apacible, de gente hospitalaria y feliz. Allí, un científico loco, el Doctor Ox y su fiel asistente Ygène (la unión de ambos nombres da como resultado la palabra oxígeno) planean revolucionar el pueblo con la instalación de un alumbrado a base de gas oxhídrico.
El uso del gas en cuestión tiene la particularidad de transformar a los dóciles ciudadanos en individuos agresivos, irascibles, al borde del desquicio. Pero el buen proyecto del Doctor Ox es sólo una cortina de humo, ya que en realidad su máquina de gas prodigiosa sirve para modificar a su voluntad el temperamento de los habitantes de Quinquedone, a los que usará como conejillos de Indias para su experimento.
Verne nos esboza la caricatura de la burguesía flamenca parodiando los convencionalismos de la alta sociedad ridiculizada por el dúo cómico del alcalde Van Tricasse y su consejero Niklausse, y nos muestra con Ox que detrás de la farsa cómica se puede ocultar una sátira social, cuestionar la ética científica o hacer una profunda reflexión sobre la naturaleza humana.

Sara Roma

sararoma@literariacomunicacion.com

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