Miguel de Cervantes, así que pasen 400 años

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Retrato atribuido a Juan de Jáuregui

Ignoramos el día en que nació Miguel de Cervantes, pero cada año celebramos la fecha de su fallecimiento (en realidad fue un día antes, pero recibió sepultura el 23 de abril) como la jornada más importante de las letras, el día del libro. Esta fecha tan marcada en el calendario tiene su razón de ser porque coincide con el de otro ilustre universal, William Shakespeare, además del Inca Garcilaso de la Vega. Este año la conmemoramos de manera especial por cumplirse el cuarto centenario y porque unas excavaciones realizadas en 2015 en el Convento de las Trinitarias Descalzas de San Ildefonso en Madrid dieron con sus restos.

Su última obra, Los trabajos de Persiles y Sigismunda, se publicó en 1617. Cuatro días antes de morir de diabetes, el 19 de abril, escribía su dedicatoria al Conde de Lemos:

Aquellas coplas antiguas, que fueron en  su tiempo celebradas, que comienzan: Puesto el pie en el estribo, quisiera yo que no vinieran tan a pelo en esta mi epístola, porque casi con las mismas palabras las puedo comenzar, diciendo:
Puesto ya el pie en el estribo,
con las ansias de la muerte,
gran señor, esta te escribo.
Ayer me dieron la Extremaunción, y hoy escribo esto; el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan…

Sirva este somero recorrido por su vida y sus libros, como homenaje y acercamiento a algunas de las últimas publicaciones en torno a su persona y obra.

Su vida

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Convento de las Trinitarias Descalzas. Calle Lope de Vega, 18 (Madrid).

Nació en 1547 en Alcalá de Henares y pasó los primeros años de su vida entre Madrid, Valladolid y otras ciudades andaluzas, hasta que se estableció en la capital. El mal apodado “manco de Lepanto” participó en esta batalla (1571) y sufrió serias heridas que le dejaron inútil su mano izquierda, sin llegar a perderla. Su papel como soldado no acaba aquí, pues todavía le esperaban cinco años de cautiverio en Argel (1575-1580), hasta que fue rescatado por unos frailes Trinitarios.

Establecido ya en Madrid en 1584 se casó con Catalina de Salazar y tuvo una hija, Isabel. Ese año publica su primera obra, La Galatea y estrena algunas comedias con éxito. Aún no es conocido como literato, ni podrá vivir de ello, por lo que tuvo que ganarse la vida trabajando al servicio del Estado.

Falleció en Madrid en 22 de abril de 1616. Como tenía previsto y en agradecimiento a la labor de los trinitarios que lo liberaron en Argel, fue enterrado al día siguiente en el Convento de las Trinitarias Descalzas, ubicado -ironías de la vida- en la Calle Lope de Vega.

Su obra

La Galatea1604 es el año que marcará el punto de inflexión de su existencia: sale a la luz la primera parte del Quijote y es el acicate que le impulsa a desarrollar una frenética actividad literaria, cultivando todos los géneros; aún así, su fama será merecida por sus obras narrativas. Como poeta solo lo conocemos por los versos que aparecen insertos en sus relatos, en sus dramas y en su obra en verso El viaje del Parnaso (1614). En el teatro, que cultivó por necesidad pues era el género que más éxito y dinero ofrecía en el momento, tampoco tuvo mucha suerte: La Numancia (Carlos Pérez de la Fuente la dirige en el Teatro Español), Los tratos de Argel (basada en su cautiverio) y Los baños de Argel son las más notables. A ellas se suman ocho entremeses (obras teatrales breves que a partir del siglo XVI se representaban en los intermedios o descansos de las representaciones).

Como decía, si por algo seguimos alabando la genialidad de Miguel de Cervantes es por su extraordinaria capacidad para narrar. Su primera novela, La Galatea, la publicó a una edad provecta para la época, con 38 años. Se trata de una novela pastoril de complejo argumento que narra los amores entre unos pastores, definida por el mismo autor como “cosas soñadas y bien escritas, para entretenimiento de los ociosos y no verdad alguna”. Se inauguraba una carrera como novelista (a ella, le siguieron las famosas Novelas ejemplares o Los trabajos de Persiles y Sigismunda), aunque tuvieron que transcurrir veinte amargos años hasta que el complutense volviera a publicar otra novela: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, que salió a la luz en enero de 1605. Su éxito fue tal que se reimprimió cinco veces ese mismo año y fue traducida al francés y al inglés. Pero lejos de ser concebida como la obra cumbre que celebramos, Cervantes la ideó como una novela corta, inspirado en un Quijote Avellanedaanónimo Entremés de los romances, protagonizado por un ignorante labrador que pierde la razón leyendo el Romancero y que imita las hazañas de sus heroicos personajes. Al cabo de un tiempo, descubrió las posibilidades de su proyecto y se embarcó en esta sátira del género caballeresco.

En el verano de 1614, cuando estaba inmerso en la redacción de la segunda parte, se edita un segundo tomo de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Cobarde, bajo el seudónimo de Alonso de Avellaneda (natural de Tordesillas), se escondía el autor de este manuscrito apócrifo que pretendía saldar cuentas. Mucho se ha especulado sobre ello (hay quien sostiene la teoría de que fue el propio Lope de Vega o algún defensor del dramaturgo), lo que sí está claro es que Cervantes lo ofendió en la primera parte del Quijote.

Cuando le llegó el ejemplar de Avellaneda, Cervantes escribía el capítulo 59. Tras leerlo, decidió responder a su rival y alterar ligeramente algunas partes de su trama. Como ejemplo, tenía previsto encaminar a su protagonista a la ciudad de Zaragoza, donde recala el falso Quijote, así que lo dirige a Quijote ReverteBarcelona.

Actualidad y pervivencia

Hoy en día la trascendencia y el éxito de El Quijote está fuera de toda duda, aunque lamentablemente a muchos ávidos lectores todavía se les resiste. Por ello, en los últimos años y ante la llegada de este especial aniversario, se han editado numerosos volúmenes para acercarnos a la lectura de nuestro clásico más universal.

Quijote TrapielloRecientemente, dos escritores españoles han sido quienes se han atrevido a adaptar el Don Quijote de la Mancha.

El académico de la RAE, Arturo Pérez-Reverte la ha adaptado para los estudiantes, con la premisa de seguir «con fidelidad extrema el texto original utilizado, que es el de la magnífica edición impresa por Ibarra y publicada por la Real Academia española en 1780, obra magna y orgullo de esta institución».

No exenta de polémica, la “traducción” al español contemporáneo por parte de Andrés Trapiello (Editorial Destino, 2015), sirvió, en palabras del Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, para rejuvenecer un clásico, «sin dejar de ser ella misma, poniéndose al alcance de muchos lectores».

Rosa Navarro Durán opina que la obra es un engaño para el lector. La catedrática de Literatura Española en la Universidad de Barcelona, no entiende cómo «Trapiello mantiene la palabra ‘lugar’ al comienzo del texto, cuando ‘lugar’ quiere decir ‘aldea’»y, sin embargo, cambia la expresión ‘duelos y quebrantos’ por ‘huevos y torreznos’. La filóloga lo califica de disparate que «destruye la ironía que Cervantes puso en esa expresión».Persiles y Sigismunda

Haciendo caso omiso al consejo del famoso dicho “cuando veas las barbas de tu vecino cortar…”, la madrileña Hiperion se propone devolver a la novela póstuma de Cervantes, Los trabajos de Persiles y Sigismunda, el protagonismo que se merece modernizando la ortografía y puntuación, «poniéndola al servicio de la claridad y la comprensión del texto, aunque respetando en lo posible determinados usos cervantinos legítimos y plausibles».

La juventud de CervantesPor su parte, el cervantista y catedrático de Filología Románica Universidad Complutense de Madrid, José Manuel Lucía Megías, nos propone en La juventud de Cervantes, una vida en construcción, (Edaf, 2015) un acercamiento a la persona y el mito. Este primer tomo de la biografía se acerca a sus primeros años de su vida, hasta su vuelta del cautiverio de Argel, en 1580.

Retomando ese episodio grave de la vida del alcalaíno, Isabel Soler investiga en Miguel de Cervantes: los años de Argel (Acantilado, 2016), los cinco años en las cárceles de Argel, durante los cuales lideró cuatro intentos de fuga. El libro acaba de llegar a las estanterías y escaparates de las librerías.Los años de Argel

En clave de ficción La biblioteca Fajardo (Almuzara, 2015), de Concepción Valverdenarra la llegada de El Quijote al Nuevo Mundo. Ambientada en la Sevilla bulliciosa y febril de comienzos del siglo XVII, en pleno auge del Comercio de Indias, esta obra ganadora del Premio de Novela Albert Jovell 2015, es una novela histórica que recrea una época – el Siglo de Oro- y una ciudad –Sevilla- en la que los sueños se mezclaron con la realidad a través de los libros. 

Ediciones de la Torre se suma a la celebración de esta efemérides, con una novela de ficción-histórica que reúne en su relato a Cervantes y a Shakespeare bajo el título: …Y Shakespeare leyó el Quijote, de José Enrique Gil-Delgado. A través de su trama, los  lectores viajarán a los Siglos de Oro de la mano de Cervantes y Shakespeare, visitarán ciudades y pueblos de Inglaterra, con sus auténticas posadas y casas de postas; asistirán al estreno de Romeo y Julieta y al fatídico incendio del Globe Theatre.

Feliz cuarto centenario cervantino acompañados de gratas lecturas.

Sara Roma

sararoma@literariacomunicacion.com

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2 pensamientos en “Miguel de Cervantes, así que pasen 400 años

  1. Muy buen artículo, Sara. Pero ya sabes mi opinión de los aniversarios. Sirven de poco solo para rescatar del recuerdo por un día a alguien o algún hecho notable para caer al olvido cuando ya no salen en los medios de comunicación.
    No obstante, con Cervantes ocurre como todo lo clásico nos separa un abismo y aunque todo el mundo dice haberlo leído habría que ponerlo a prueba para comprobar su veracidad.

    Miguel

  2. Gracias, Miguel. En mi opinión, aunque sea una excusa, los centenarios sirven para acercar a los futuros lectores la figura y la obra de alguien que a pesar de ser conocido y renombrado no goza del debido “éxito”, pues muchos todavía piensan que la lectura de los clásicos es aburrida y exige demasiado esfuerzo intelectual.
    Yo tuve la suerte de estudiar en el IES Río Verde de Marbella, el mejor instituto, y de tener profesores (como Antonio Puche Alcaide, Paco Cano, María del Mar Fernández Latorre y Juanjo Martínez, entre otros) en el IES Río Verde y, más tarde en la universidad (Manuel Alberca, Antonio Jiménez Millan…) que me brindaron los conocimientos y que me inculcaron el interés por seguir leyendo y conocer a los clásicos.

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