La casa de los confines de la tierra

La casa en los confines de la tierra. W.J. Hodgson. Hermida editores, 2015. Colección La Caja de Pandora. Libro Ilustrado por Sebastián Cabrol. Traducción de José Luis Piquero. 192 páginas. 19.90 €

Cuando me llegó el ejemplar de La casa de los confines de la tierra, de Hermida editores, no conocía el título ni a su autor y eso que durante años he leído y estudiado sobre literatura fantástica, de misterio y de terror para mi tesis doctoral.

Ocasiones como esta —no saber nada del libro y delLa casa en los confines de la tierra autor—, permite una lectura pura e inocente, sin dejarse llevar por impresiones y valoraciones previas. Y eso fue lo que hice: sumergirme en el libro sin mayor pretensión que descubrir y disfrutar con una nueva historia de misterio que me recordó desde las primeras páginas al relato Casa tomada, de Julio Cortázar y al estilo de las narraciones de H.P. Lovecraft. Como no estaba segura de que el autor de Rayuela haya mencionado en alguna ocasión a este autor como inspirador, he releído los subrayados de los dos capítulos dedicados a “El cuento fantástico” en Clases de literatura, pero asegura ser el resultado de una pesadilla. De lo que no cabe duda es de la influencia que este autor ejerció sobre Lovecraft (sobre todo en Los Mitos de Cthulhu), aunque en su momento criticara su estilo artificioso y anticuado. Porque si algo le debe el autor de Providence es haber inaugurado en esta novela y en El reino de la noche el subgénero de horror cósmico (que integra elementos sobrenaturales y extraterrestres) que él posteriormente explotaría con notable éxito.

Pero, ¿quién fue Hodgson? William Hope Hodgson (1877-1918) fue un escritor inglés que dedicó su corta vida a la literatura. Publicó ensayos, relatos breves (Historias del Mar de los Sargazos) y novelas (El reino de la noche y La casa en los confines de la tierra) en las que se funden el horror y la ciencia-ficción para crear un nuevo subgénero: el horror cósmico. Otra de sus grandes pasiones fue la fotografía, por la que recibió varios reconocimientos. Murió (entre el 17 o 19 de abril de 1918), cuando tenía cuarenta años, combatiendo durante la Primera Guerra Mundial.

Empleando la técnica del “manuscrito encontrado” Hodsong ejerce como editor de esta “historia mutilada” que habrá de ser completada por cada lector y a la que define como: «una notable ilustración de la vigencia de nuestros pensamientos y emociones dentro de las Realidades».

Todo comienza cuando, durante una excursión por la aldea irlandesa de Kraighten, dos amigos descubren de manera casual las ruinas de una casa al borde de una sima. Allí encuentran un manuscrito redactado por el último morador de la zona, quien narra los extraños acontecimientos que precedieron al final de su vida.

Este hosco personaje al que llaman el Ermitaño vive en una “antigua casa rodeada de inmensos jardines descuidados” con su hermana, que ejerce de ama de llaves, y su viejo perro Pepper. Movido por registrar los extraños acontecimientos que ha visto durante todos sus años de soledad en su vieja casa, comienza a redactar un diario titulado “La casa en los confines de la tierra”. Cuando compró la vivienda, ya sospechaba que algo debía de tener para venderse tan barata, pero nunca podría imaginar lo que esperaba. El personaje protagonista está atrapado en su propia casa, sin más compañía que la de su hermana y su perro. Afuera, entre los espesos matorrales que rodean la gran vivienda, se agazapan, esperando la oportunidad de atacar, unas criaturas infernales con cuerpo de cerdo.

Lo más importante de la narración es la relación espacio-tiempo y su trascendencia en la historia: el viaje del protagonista a través de unas coordenadas espacio-temporales alejadas de la propia realidad.

Aunque es una novela corta, puede que Hodgson la planteara en un principio como un relato breve y, posteriormente, decidiera ampliarla recreándose en las escenas y pasajes sobre la investigación que lleva a cabo el Ermitaño y recoge en su diario. Por lo tanto, la redacción de los capítulos se basa en la técnica del suspense: termina en el momento más intenso de la acción para suscitar la curiosidad del lector, como sucede en las novelas por entregas. En cuanto al estilo, reproduce fielmente el de los diarios, con un lenguaje sencillo, sin artificiosidad (nada que ver con lo que opinaba Lovecraft en su tiempo), donde apenas hay diálogo y es esa ausencia de interlocutor durante casi todo el relato lo que potencia la sensación de vacío y soledad del personaje.

La casa en los confines de la tierra es una distopía terrorífica, un viaje a través del tiempo (años luz) y del espacio cósmico con un final apocalíptico.

Sara Roma,

sararoma@literariacomunicacion.com

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2 pensamientos en “La casa de los confines de la tierra

  1. Me gusta la sinopsis. Si la has leído,como parece que si.Te parece adecuada como recomendación para la Tertulia?

    • A mí me ha gustado, Garbiñe. Pero como digo, durante muchos años he leído mucho sobre literatura de terror. Si bien, Lovecraft no es uno de mis autores favoritos, el mérito de este escritor radica en haber puesto la simiente del horror cósmico en el autor de Providence. Sinceramente, creo que se puede generar un debate interesante por todas las interpretaciones que ofrece su lectura.

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