Mis amores y otros animales

Mis-amores-con-lomoHace un año nacía Gatopardo ediciones, un proyecto que sigue la divisa de todas las editoriales independientes y pequeñas: apostar por libros de calidad -denominados «libro único» por Roberto Calasso, de Adelphi Edizioni-, es decir, aquellos que puedan responder a las exigencias de quien busca enriquecerse con la lectura de buenos libros. Bajo esta premisa han publicado a lo largo de los últimos meses títulos descatalogados u olvidados como Tumbas etruscas, de D. H. Lawrence y una recopilación de relatos del mejor representante de realismo norteamericano, Frank Norris, entre otros. Esa difícil tarea de difundir obras de calidad de la literatura universal, que no hayan sido publicadas en nuestro idioma, que ya estén descatalogadas o que no sean tan conocidas para la mayoría de los lectores, obliga a estar en continua búsqueda para rescatar esos libros de ficción y no ficción (autobiografías, libros de viajes, libros de música o de arquitectura) que contengan el espíritu que da coherencia a su  línea editorial.

Lo cierto es que en estos momentos, hacerse un hueco en el escaparate de una librería o conseguir una breve reseña en algún suplemento literario no siempre es fácil, aunque el texto bien lo merezca. Si a ello se añade la vorágine de las numerosas Ferias del Libro que pueblan estos días las capitales de nuestro país, lo hace más difícil. Esa puede que sea la causa de la poca repercusión de Mis amores y otros animales, del italiano Paolo Maurensig  (Gorizia, 1943). Sin embargo, bien merece aunque sean unas breves líneas para destacar esta obra de título sentimental que desvela la insoportable mezquindad que se esconde tras cualquier acto violento.

Lo que hace décadas resultaba infame y cruel, pero no se denunciaba, en la actualidad los derechos de los animales y, sobre todo, los de compañía han adquirido carta de naturaleza gracias a la cantidad de activista, asociaciones y publicaciones que velan por su protección y respeto.
Maurensig está convencido de que existe tal conexión entre hombre y animal que más que de diferencias, se pueden mencionar las similitudes entre ambos: «Si en la mirada soñadora de un gato se reflejan las profundidades insondables del espíritu, en aquella más vivaz de un perro advertimos nuestras imperiosas necesidades terrenales».

Rescatando episodios de su vida (recuerdos de infancia, curiosas anécdotas, experiencias personales…) el novelista italiano aborda su relación con los animales de compañía. Cada uno de los relatos ayuda a comprender cómo la relación con los animales es un motivo de enriquecimiento personal y un ejercicio de respeto hacia todos los seres vivos que comparten su vida con la nuestra.

¿Conocen ellos mejor que nadie dónde reside el secreto de la vida? Cualquiera sabe. Pero la imagen de un perro o un gato enroscado, durmiendo plácidamente en el sofá, nos recuerda que el verdadero fin de la existencia es la conquista de la felicidad.

Mis amores y otros animales. Paolo Maurensig. Gatopardo ediciones. 160 pp. 16,95

Sara Roma

sararoma@literariacomunicacion.com

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: