El vuelo de la forma

El vuelo de la forma. Alexander Nemerov. Traducción de Eduardo Vivanco. SD Mudito & Co, 2017. 157 págs. ISBN: 9788494694448. 18 €

1509100671¿Qué hacen los artistas, poetas y críticos frente a la catástrofe? ¿Cómo la registran en su obra? El vuelo de la forma (Sd Mudito & Co, 2017), de Alexander Nemerov (1963) es un libro que recoge tres interesantes ensayos de historia del arte conectados por el tratamiento del desastre, la muerte y la desolación desde perspectivas muy distintas.

Este primer título que se publica en español del catedrático de Historia del Arte norteamericano, presenta la obra de un pensador que compagina la historia, el arte y la poética constituyendo una nueva disciplina que podría definirse como poesía del arte (Kunstgedichte).

Inaugura el libro Ver fantasmas, un texto que defiende a la institutriz del cuento, una muchacha que sirve de modelo de la capacidad del historiador de tomar conciencia del pasado de manera súbita y reveladora. Nemerov la disculpa, pues “ve con extraordinaria intensidad lo que no está exactamente allí” (p. 10) y encarna “la desastrosa confusión entre presente y pasado de un historiador”, es decir, entre lo que podemos percibir ahora y lo que entonces ocurrió (p. 11).

Esta tesis del catedrático se sustenta en el argumento de que la publicación por entregas del cuento de Henry James en Collier´s coincidió con la noticia de la explosión del buque Maine en el puerto de La Habana en 1898. Para Nemerov la extraña experiencia de leerla como otro asunto más, crea un efecto de diálogo entre la realidad y la ficción, denominado heteroglosia, que trastoca “la capacidad” del lector moderno de diferenciar entre lo que es creación literaria y periodismo.

El siguiente artículo —curioso e interesante no solo para los historiadores del arte, sino para cualquier lector con cierta sensibilidad— está dedicado a El gato oscuro, de Arthur Putnam, un animal al que los escritores de todas las épocas han visto como la personificación de una maldad sobrenatural que, cual depredador nocturno, es capaz de beber la sangre caliente de sus víctimas hasta emborracharse.

En este ensayo, Alexander Nemerov se centra en una de las obras más famosas del escultor estadounidense, Puma en guardia, una escultura que sugiere varias interpretaciones sobre la vida y la muerte y que es reveladora para conocer la obra y naturaleza de este artista que se apodaba “Noche”.

Para Nemerov, la obra de Putnam es el equivalente escultórico a la literatura contemporánea producida por Jack London, Frank Norris y Joseph Conrad, para quienes la noche simbolizaba la sensualidad, la violencia y la muerte y se esforzaron por producir una obra elogiosa de la oscuridad en un momento en el que la irrupción de la electricidad amenazaba con “desencantar” la noche.

El último ensayo, El vuelo de la forma, que da título al libro, se centra en una obra de Pieter Brueghel el Viejo que inspiró un poema de W. H. Auden.  La pintura Paisaje con la caída de Ícaro (1560) y el poema Musée des Beaux Arts (1938) están conectados.

En este poema, compuesto durante una estancia en Bruselas unos meses antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, se plasman inconscientemente —o de forma intencionada— las experiencias que Auden había vivido tiempo atrás durante el conflicto chino-japonés y al mismo tiempo son, como la institutriz del cuento de James, premonitorio del acontecimiento que se cernía sobre Europa.

300px-pieter_bruegel_de_oude_-_de_val_van_icarusPor ejemplo, en el Ícaro de Brueghel:
Con qué serenidad
Todo parece lejos del desastre.
El labrador oyó seguramente
El rumor de las aguas y el grito inconsolable.
Pero el fracaso no lo conmovió:
Brillaba el sol como brilló en el cuerpo blanco
Al hundirse en las aguas verdes.

Al igual que Jorge Luis Borges con Pierre Menard, autor del Quijote pretende producir una obra exactamente fiel al original (lo cierto es que al rechazar el original de Cervantes, la visión de Cervantes es casi infinitamente más rica), lo mismo le sucede a Auden al reescribir el cuadro de Brueghel: sus versos no cambian la pintura, “pero bajo la influencia del poema, todo en La caída de Ícaro se vuelve distinto” (p. 110)

Es admirable la capacidad de Nemerov de leer el arte en toda su extensión como un hipertexto que se enriquece con versiones actuales y que cobra un sentido completo con las aportaciones de filósofos, escritores y pintores.

Este libro va más allá del ensayo crítico e histórico.

Sara Roma,

literariacomunicacion@yahoo.es

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