Bajo la lluvia ajena

Bajo la lluvia ajena. Juan Gelman. Libros del Zorro Rojo, 2018. 56 pp. ISBN 9788492412433. 11,90 euros

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Hay portadas de libros que te golpean la conciencia y te obligan a leerlos para incomodarte y a levantarte de tu confortable asiento. Pienso que Bajo la lluvia ajena es uno de esos.

Su poético y melancólico título es una metáfora del exilio, la que vivió el poeta argentino Juan Gelman desde 1975, cuando fue amenazado de muerte por la dictadura argentina, hasta finales de la década de los ochenta. Entonces, tuvo que abandonar su trabajo y su familia, viéndose obligado a comenzar una nueva vida en el viejo continente, desde donde luchó para denunciar los crímenes y para encontrar a la nieta que nació en cautiverio.

Los primeros años de su destierro los pasó sin poder escribir una sola palabra. «El exilio —aseguraba— produce una honda sensación de desamparo, de vivir a la intemperie». Pero en mayo de 1980, cuando residía en Roma, comenzó a redactar los textos y poemas que componen Bajo la lluvia ajena un libro que aborda con una poética descarnada el secuestro, las torturas y asesinatos, así como la desaparición de miles de conciudadanos durante la dictadura militar argentina, personificados en su hijo y su nuera, entonces embarazada de siete meses.

No fue fácil reconstruir los hechos, porque los muertos y los odios se amontonan y «el exilio es una vaca que puede dar leche envenenada». El poeta desnuda, sin avergonzarse, sus tristezas, sus nostalgias, y reconoce vivir en un constante dilema, autodestruirse o sobrevivir.

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Pero desde entonces y a lo largo de trece años, su producción literaria estuvo centrada en el exilio, con títulos como Hechos y relaciones (1980), Citas y comentarios (1981) o Composiciones (1986), obras que llegaron a España, a excepción de Bajo la lluvia ajena que publicó hace unos años Libros del Zorro Rojo y acaba de ser reeditado. Los textos aparecen ilustrados con estampas de Carlos Alonso que demuestran la fuerza expresiva y el compromiso social que también ha caracterizado a este artista y cuya vida ha discurrido de forma paralela a la de Gelman: las mismas verdades, idénticas convicciones, voluntades, persecuciones, tragedias…, de las que es difícil deshacerse porque arañan las entrañas. La injusticia es un rugido infernal al que se debe responder con las armas de la lírica. Como decía Quevedo, «pues amarga la verdad, quiero echarla de la boca; y si al alma su hiel toca, esconderla es necedad».

«No debiera sacarse a la gente de su tierra o país, no a la fuerza. La gente queda dolorida, la tierra queda dolorida.
»Nacemos y nos cortan el cordón umbilical. Nos destierran y nadie nos corta la memoria […]. Tenemos que aprender a vivir como el clavel del aire, propiamente del aire».

Bajo la lluvia es una de las reflexiones más profundas del Premio Cervantes sobre el exilio, la soledad y la derrota. Ese exilio permitió a Gelman darse cuenta de que la única patria es la lengua y que la verdad de la memoria está en continua pugna contra la memoria de la verdad.

Sara Roma,

literariacomunicacion@yahoo.es

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