Sueño y perversión en “El accidente”, de Kadaré

El accidente

El accidente

El presente artículo es un análisis de la obra El accidente, del escritor albanés Ismaíl Kadaré (Gjirokastra, Albania, 28 de enero de 1936) Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2009 y eterno candidato al Nobel de Literatura. Esta novela se publicó por primera vez en 2009 en Alianza editorial y fue traducida por Ramón Sánchez Lizarralde (Valladolid, 1951-2011) especialista en literatura albanesa y responsable de la traducción de la mayoría de las novelas de Ismaíl Kadaré, así como Dhimitër Pasko, Bashkim Shehu, Mimoza Ahmeti, Ervin Hatibi, Agron Tufa, entre otros.

El accidente (Alianza editorial, 2009) es una historia de perversión y ensoñación contextualizada en la desmembración de los Balcanes, marco que le sirve a Kadaré de telón de fondo y metáfora no solo para hacer un repaso por parte de la historia más reciente de su país, de Kosovo y de la guerra de los Balcanes, sino para regresar a los motivos constantes en su narrativa, objeto y destino de toda su obra literaria. Es, por tanto, la semiótica del relato la que nos descubre un texto urdido con mitos grecolatinos y del que aflora un universo onírico magistral y desconcertante que nos conduce por este vertiginoso y laberíntico relato que aborda la perversidad y la fragilidad del sentimiento amoroso.

Un taxi conduce al aeropuerto de Viena a un experto en asuntos balcánicos del Consejo de Europa que había seguido el proceso de desmembración de Yugoslavia y a su extraña acompañante. Durante el trayecto sufre un accidente y, como consecuencia, sus dos ocupantes mueren en el acto, mientras que el conductor, aunque gravemente herido, logra sobrevivir. Este choque no es solo un misterio, porque no ha dejado en la calzada huella de frenada, sino porque inexplicablemente el vehículo se había salido de la carretera como si el taxista se hubiera despistado por un instante abalanzándose contra el quitamiedos lateral. Cuando el chófer recupera el conocimiento, en vez de aclarar el suceso, lo enturbia más si cabe: la imagen de la escena del asiento trasero que se proyectó en el espejo retrovisor captó poderosamente su atención. ¿Qué fue lo que llegó a distraerlo de tal modo que provocara un accidente? ¿Una agitada discusión? ¿El inicio de un contacto sexual? En absoluto. Según declara de manera reiterada, tras pasar un período en coma, los dos pasajeros se estaban esforzando por besarse.

El tema central es la investigación policial que asume, por voluntad propia y tras haber sido archivado, el inspector de los servicios secretos albaneses encargado del caso. Este concienzudo y metódico investigador sin medios y sin recursos se empeñará en resolver el misterio del kilómetro 17 que no han sido capaces de esclarecer los servicios secretos de Albania y Serbia y tratará de arrojar luz sobre los acontecimientos que provocaron el fatídico siniestro.

El planteamiento de la novela puede llevarnos a considerarla policial, de intriga histórica e incluso amorosa. Lo cierto es que contiene elementos de todas ellas. A través del personaje del inspector (de quien no sabemos ni su nombre), Kadaré reconstruye la crónica de lo que podría haber sucedido entre Rovena St. y Besfort Y. durante las cuarenta últimas semanas de sus vidas. El relato se organiza y gira obsesivamente alrededor del hecho que da título a la novela y de la relación entre estos amantes. El autor de Abril quebrado despliega una variedad de técnicas y recursos estilísticos que abarcan desde la narración omnisciente hasta la elipsis, lo fragmentario y el flujo de conciencia, narrado por la voz de un narrador obsesionado con este misterio.

MITO Y TRAGEDIA

Kadaré concibe esta novela correspondiendo a los esquemas de la tragedia clásica. El autor ve la obra como una construcción que se articula alrededor de un personaje que es más que eso: un arquetipo. El argumento de la tragedia es la caída de un individuo con prestigio o influyente en el momento actual: la caída del régimen de Eber Hoxha y la consiguiente transición que deviene en el conflicto de los Balcanes.

Como La Ilíada y otras epopeyas clásicas que se dividen en cantos o rapsodias para recitarse adecuadamente, el investigador recorrerá tres momentos: «imaginarla sin palabras, luego revestirla de ellas y finalmente relatarla a los demás» (p. 59).  Efectivamente, la novela se divide en tres partes que equivalen a esos momentos, de las cuales la segunda es la más extensa. La primera abarca hasta la página 60 y está descrita por un narrador omnisciente heterodiegético o extradiegético. En cambio, la segunda parte, aunque sigue siendo un narrador omnisciente en tercera persona es intradiegético, pues aquí toma la palabra el propio investigador.

Proserpina, por Rossetti, 1874.

Proserpina, por Rossetti, 1874.

Desde el planteamiento de la tragedia clásica, este relato se desarrolla atendiendo al mito y a su fusión con la acción protagonizada por tres personajes que conforman un trío amoroso: Besfort, Rovena y la pianista Liza Blumberg, conocida en su círculo de amigos como Lulú Blumb. Esta es la amante de Rovena y quien la previene del final al que se verá avocada. Liza es la Lulú de La caja de Pandora (el mítico film del cineasta austriaco G. W. Pabst protagonizado por Louise Brooks), no solo por la coincidencia o sonoridad de su nombre, sino porque como Eva y Pandora es una mujer bella y persuasiva que arrastra a la perdición a los hombres. Mas en ella también se advierten visos del mito de Casandra, ya que Kadaré la define con «un don especial, tal vez derivado del ejercicio de la música, para engendrar una atmósfera evocadora, sobre todo de acontecimientos conjeturados» (p. 51). En efecto, Lulú oculta un enigma y sus declaraciones ante el investigador son brumosas y viscosas.

Si Liza es Lulú y Casandra, Besfort es el trasunto de Empédocles de Agrigento, «el antiguo filósofo que empujado por la curiosidad de ver lo que ningún ojo humano había contemplado jamás, se arrojó al cráter del Etna». (pp. 47-48) Besfort se compara a él y a ella con este filósofo.

A lo largo de la novela el autor albanés aprovecha otro mito, el de la caverna de Platón, para expresar la doble realidad que continuamente percibimos y para mostrarnos que esta reconstrucción policial «no es más que un pálido reflejo del modelo perdurable» (p. 59). Rovena y Besfort están encadenados el uno al otro, no pueden salir de su cueva y tampoco son capaces de mirar hacia atrás para comprender el origen de su situación. Sin embargo, el mito principal es el de Orfeo y Eurídice que también se evoca en estas páginas cuando Kadaré nos conduce al infierno de la guerra para buscar el amor o la idea y la expresión de lo que debería ser y no es. La intensidad y obsesión del investigador empujará inconscientemente al lector a buscar la esencia del amor, su forma de expresión más pura y primitiva, pero a la vez brutal.

José Carlos Rodrigo Breto, autor de la tesis doctoral Ismaíl Kadaré y la Gran Estratagema: Reflejos literarios del Totalitarismo, «La presencia de los mitos y de las leyendas clásicas en las obras de Kadaré aparece muy marcada». Sin embargo, Breto considera que el mito fundamental que atraviesa este relato es el del rapto de Proserpina que guarda relación con el mito de Orfeo y Eurídice: cuando Orfeo entró en el inframundo para tratar de llevarse de vuelta a su esposa,  Proserpina ordena que mientras permanezca en el inframundo, Eurídice irá tras  Orfeo quien deberá calmar a Cerbero con su canto. 

PERVERSIÓN Y SUEÑO

Ismael Kadaré author 2005

Ismael Kadaré 

Continuamente el Premio Príncipe de Asturias de las Letras juega con la incertidumbre y es ambiguo en la historia de amor entre Rovena y Besfort: «¿Dos personas comunes y corrientes que hacían teatro, en otras palabras, que fingían ser amantes con arreglo a los clichés de todos conocidos, cuando en realidad no eran más que una pareja vulgar al uso, el cliente con su prostituta, o por el contrario, dos amantes de lujo que, al igual que los príncipes de antaño, vagabundeaban de incógnito por la ciudad ataviados de simples mortales, tratando de esconder su idilio bajo la apariencia de una pareja formada por una furcia y un vividor?» (pp. 54-55).

Para el inspector, de quien no conocemos ni su nombre,  las palabras de Rovena («Después de acabar tu trabajo con Serbia, te has lanzado de nuevo contra mí») no dejaban espacio alguno para la duda sobre la naturaleza perversa del analista. En su informe, define esta relación de «perversidad esencial» y se pregunta qué es lo que los lleva a asumir este juego. A esta siguen otras preguntas fundamentales para desentrañar este enigma: «¿qué les había incitado a los dos a vivir como natural una situación que no parecía de este mundo? ¿Qué sabían, qué percibían ellos que los demás no habían llegado siquiera a discernir? ¿Qué leyes secretas habían descubierto, qué cara, qué curso diferente del tiempo?» (p. 57).

Puede que la perversión proceda del mundo onírico de Besfort Y., quien sueña con el monumento mortuorio, cerca del hotel en el que se aloja. Besfort tiene esa pesadilla una semana antes de su accidente de coche: llama a alguien, que resulta ser una mujer joven que está encerrada allí; más bien asesinada.  El narrador externo de la primera parte del libro sostiene que «aquel sueño testimoniaba que, en el inconsciente de Besfort Y., la decisión de desembarazarse de Rovena estaba ya tomada». (p. 51).

Desde entonces, Besfort comienza a tener sueños perturbadores e inquietantes. «Quizás tuviera aún tiempo para contarle su sueño, antes de que se esfumara y se tornara inenarrable […] En el sueño se había visto almorzando con Stalin» (p. 64), el dictador que basó su tiranía en la sospecha, el miedo y el terror. En palabras del escritor argentino Guillermo Almeyra: «Stalin simboliza la dictadura de un hombre sobre un partido de burócratas que aplasta a todo un pueblo y quiere conservar el capitalismo mundial del cual esa burocracia extrae sus privilegios nacionales. Por eso es indignante ver su retrato en los actos de la otra campaña o inclusive en los del Diálogo Nacional, donde es tolerado por ignorancia o pragmatismo» (En Stalin y la historia de la contrarrevolución).

Premio Príncipe de Asturias

La investigación, en lugar de seguir por los cauces habituales (presentación de pistas, búsqueda de testigos…) emplea continuos giros narrativos y toma un rumbo metafísico en el que pronto deja de tener importancia la resolución del misterio, si es que existe alguno.

Y aunque para la resolución del caso sea fundamental la figura de la pianista Liza Blumberg, el investigador, como el narratario, se sumerge de tal manera en esta atmósfera irreal y asfixiante que se olvida de lo que tenía que esclarecer y se obsesiona con con las personalidades de los fallecidos y especialmente con su extraña y morbosa relación. El investigador se ocupa de reconstruir y, cuando no es posible, de inventar la crónica de las últimas semanas de Besfort y Rovena con todo lujo de detalles (sus motivaciones, sus propios sueños y sus miedos) y cuando carece de mayor información se atreve a completar los datos con sus propios motivos, sus sueños y sus miedos.

Kadaré juega al despiste, sugiere de manera sutil mediante un prosa densa y oscura, colocando pistas y argumentos que confundan al narratario a medida que avanza la trama. La guerra es una constante en la relación de estos amantes que simbolizan el destino de Albania y de tantos países del bloque comunista que acabaron divididos o desintegrados. En algunos pasajes el lector tiene la sensación de que Rovena se había convertido en un testigo molesto para Besfort Y., pues conocía detalles de su vida y de sus actuaciones, como la del bombardeo de Yugoslavia y, por tanto, debía ser eliminada.

El resultado de este laberíntico y obsesivo relato se transforma en una descripción sobre una relación enfermiza que desemboca en una reflexión más filosófica que policíaca sobre la naturaleza y los límites del amor. Kadaré lanza preguntas al lector que corresponderá resolver: ¿Puede el amor justificar cualquier acto, por humillante que sea? ¿Son Besfort y Rovena dos visionarios que han alcanzado por amor un estado de existencia más elevado? En cualquier caso, la fuerza narrativa y poética consiguen que los lectores se dejen llevar por esta historia de amor violento, metáfora desmembramiento de los países del Este.

Sara Roma,

literariacomunicacion@yahoo.es

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