Málaga homenajea a su hijo adoptivo, Jorge Guillén

El Cementerio Inglés de Málaga acogió ayer un acto para conmemorar el 39 aniversario de la muerte del poeta Jorge Guillén (Valladolid, 1893—Málaga,1984). En el homenaje a este destacado miembro de la Generación del 27, Premio Cervantes de Literatura (1976), cuyos restos reposan en este cementerio histórico, participaron numerosas personas del ámbito cultural y académico de Málaga, como los poetas Antonio Jiménez Millán, Álvaro Galán y Antonio Díaz Mola, entre otros.

Fotografía cedida por Guillermo Busutil
Encuentro ante la tumba del poeta. © Sara Roma

El acto comenzó con una lectura poética, una ofrenda floral y un concierto de violín a los pies de la tumba donde descansan los restos del poeta y su segunda esposa, la italiana Irene Mochi-Sismondi (Roma, 1910—Málaga, 2004). El director del Centro Cultural Generación del 27, José Antonio Mesa Toré, leyó el poema «El acorde», que calificó como «claro ejemplo del universo al que aspiraba la obra de Guillén reunida en Cántico». A continuación, en el templo de San Jorge (1891) la profesora de la UMA, Azucena López Cobo pronunció su disertación titulada «El sí a la vida en la obra de Jorge Guillén». En su conferencia realizó un recorrido por la etapa vital y la obra poética del vallisoletano. Recordó la influencia que El cementerio marino, de Paul Valéry (1871—1945) tuvo en Guillén, quien se encargó de su traducción en 1929. Para cerrar el acto, el joven investigador de la UMA, Francisco Rodríguez, leyó una selección de poemas.

Francisco Rodríguez durante la lectura poética © Sara Roma

El Cementerio Inglés de Málaga ha recordado con este acto el aniversario del fallecimiento del poeta que, aunque de origen vallisoletano, dejó expreso en sus memorias el deseo de ser enterrado en el citado camposanto. López Cobos destacó que el deseo nació cuando, en 1977, el autor vino a vivir a Málaga con su segunda esposa, Irene Mochi-Sismondi, y se instalan en una casa del Paseo Marítimo Ciudad de Melilla. Fue entonces cuando descubre el camposanto anglicano que rápidamente le recordó al cementerio marino, de Valéry. En su deseo ya estaba descansar en un lugar alejado de cualquier identidad religiosa y qué mejor lugar que este en el que reposan los restos de personas diversas creencias e ideologías. En esta necrópolis, construida en 1831, se pueden admirar las tumbas de personajes ilustres como el héroe romántico, Robert Boyd, que junto al general Torrijos fue fusilado en diciembre de 1831 en la playa de San Andrés; además de la del hispanista Gerald Brenan y su esposa, la también escritora estadounidense Gamel Woolsey, así como las víctimas alemanas del naufragio de la fragata Gneisenau o el dramaturgo Miguel Romero Esteo.

Sara Roma,

literariacomunicacion@yahoo.es

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