Línea de sombras

licc81nea-de-sombrasAntonio Jiménez Millán  reivindica la poesía en prosa con Línea de sombras, un libro editado por la Fundación Huerta de san Antonio de Úbeda con el que mantiene el ritmo productivo que se ha impuesto desde hace años. El título podría recordar a la novela de Joseph Conrad, incluso a uno más reciente de Lorenzo Silva. En realidad debe su nombre a un poema perteneciente a Ventanas sobre el bosque y que alude a la engañosa calma que proporciona la habitación de un hotel, como la de aquel Francia y París, que se ocupa durante una noche, pero deja una leve huella en sus huéspedes. Sigue leyendo

Vanitas 2.0

Este periodo de crisis e incertidumbre se parece mucho al Barroco. Los escritores y artistas se dividen entre las contradicciones y el idealismo. El pesimismo profundo y el sentimiento de angustia se canalizan a través de memes (la poesía rapida e ingeniosa del siglo XXI) que recurren a clásicos tópicos  como el “ubi sunt?”, “carpe diem”, “vanitas vanitatum” y “beatus ille” (este último muy presente en estos días en los que hemos vuelto a reconocer o conocer los sonidos de la naturaleza y sus efectos positivos).
Igual que hace cuatro siglos, para las personas ahora el mundo es un enigma difícil de desentrañar porque hemos vuelto a quitarnos la venda de los ojos y hemos reconocido que la verdad siempre está oculta tras las apariencias.
Y, como en nuestro Siglo de Oro de las letras, la alternativa que tenemos para acabar con el estrés que supone la incertidumbre, el miedo y la espera es el estoicismo y el sentido del humor.

Vanitas

Sara Roma

literariacomunicacion@yahoo.es

Alianza Cien

A principios de la década de los noventa del siglo pasado, la editorial Alianza tuvo la genial idea de lanzar una colección de títulos que gozó de un importante impacto cultural en la sociedad española. Bajo el nombre de “Cien”, la editora publicaba un centenar de obras breves al módico precio de veinte duros, cien de las antiguas pesetas. Se cumplía así una de las premisas del marketing: precio de bolsillo para literatura de bolsillo. Nunca leer había sido tan barato y había ocupado tan poco espacio. Sigue leyendo

Mamie Saloam

Mamie Saloam y otros relatos. Djunna Barnes. Traducción de Ce Santiago. La navaja suiza editores, 2020. 146 páginas. ISBN: 978-84-120089-4-4  PVP: 13 €

Recuerda Javier Marías en Vidas escritas que larguísima vida de Djuna Barnes (1892-1982) no tuvo su correlato en la literatura, a excepción de un periodo juvenil dedicado al periodismo, actividad a la que más se entregó. Aunque sea exagerada, lo cierto es que su obra cayó pronto en el olvido incluso por aquellos que la elogiaron. Sin embargo, ha sido el tiempo el que ha venido a poner orden y el que ha contribuido a la recuperación de su figura.

Marcada por la inquietante figura de su abuela, Zadel Barnes, escritora, periodista y defensora del sufragio femenino, Djuna se instaló en Nueva York en busca de una vida a la altura de sus expectativas intelectuales y sentimentales. Muy pronto, en 1913, consiguió un puesto como articulista que le reportó sus primeros lectores y aplausos, reinventando el género y poniendo en tela de juicio el periodismo sensacionalista y masculino de la época.
Se descubría una autora con un estilo excelso y una extraordinaria sensibilidad capaz de descubrir una capital que se metamorfoseaba continuamente. Sigue leyendo

Radiografía de la literatura española al fin de una década

Cualquiera que se dedique a la literatura sabe que para escribir hacen falta tiempo e inspiración. ¿Solo? No, también es necesario despojarse de algunas preocupaciones y de circunstancias que impiden que se den las dos primeras condiciones: como aseguraba Virginia Woolf, una habitación propia para trabajar sin ruidos ni perturbaciones y dinero. Os preguntaréis entonces si no se escribe por rédito económico. Nada más lejos de la realidad porque las letras solo dan para vivir a unos pocos escogidos o privilegiados —el reinado lo ostenta Pérez-Reverte, seguido a distancia por María Dueñas, Dolores Redondo, Javier Marías o Fernando Aramburu, entre otros. De hecho, siempre he sostenido que hay dos tipos de personas que se dedican únicamente a ello: quienes no necesitan trabajar para vivir o quienes ganan lo suficiente con esta actividad como para centrarse en ella. Lo normal es que se acabe compaginando con actividades afines como la colaboración en prensa o la docencia o con otras más alejadas, como la abogacía o la medicina, por citar algunas. La gatuna Espido Freire es una de las que más diversifican su ocupación. En 2006, fundó su escuela literaria  ‘E+F’ y una de las últimas estrategias ha sido lanzar un perfume floral.

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Fragancia Floral y volumen de relatos con los que celebra veinte años de carrera.

Basta con que alguien haya coqueteado con la literatura o que tenga alguna amistad que haya publicado si quiera un libro, para saber a lo que me refiero: contratos (si los hay) con condiciones leoninas; adelantar el dinero o una parte para la publicación; no recibir ni un euro por derechos de autor…, son algunas de las quejas más frecuentes que los escritores tienen de sus editores.
Hace unos meses la Asociación Colegial de Escritores de España en colaboración con Cedro publicaba El Libro Blanco del Escritor, un extenso documento que analiza la situación de los escritores en España (han participado 600 escritores encuestados) y cuyos datos son alarmantes. Solo el 16% puede vivir exclusivamente de la literatura, mientras que el 60,8% son precarios, pues ingresan unos derechos de autor ridículos que no alcanzan ni a los mileuristas.

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Imagen del Libro Blanco del Escritor – ACE

Las cuentas no salen, como puede verse, y estas cifras echan por tierra la percepción seductora que tienen muchas veces los ciudadanos de los escritores, comparándolos con el mundo de la farándula por culpa de los medios de comunicación y las redes sociales que proyectan una fotografía de postureo y felicidad que es pura fachada. Quizás también se deba señalar con un dedo acusador a los actos de entrega de ciertos galardones.
Por otra parte, la situación se complica más si tenemos en cuenta el idioma en que se escribe. En efecto, a quienes representan la literatura en las otras lenguas cooficiales les preocupan otros aspectos que no atañen a los que escriben en español. La Asociación de Escritores en Lengua Catalana (AELC), presidida por Bel Olid, denuncia el daño que está causando la Ley mordaza de 2015 y que los literatos catalanes carezcan de representación en círculos nacionales e internacionales, como el Instituto Cervantes. Por su parte, Cesáreo Sánchez Iglesias se lamenta del retroceso que ha sufrido en los últimos años la lectura en gallego y lo achaca a las políticas lingüísticas y educativas.
Como vemos, cada cual arrima el ascua a su sardina y ello complica aún más todo, sobre todo si nos trasladamos a capitales de provincia y a ciudades importantes donde cada artista busca hacerse un hueco en las agendas culturales de sus municipios y otros limítrofes. Caso paradigmático es el de Marbella, donde resido y trabajo. Aquí tienen sede dos editoriales, Algorfa y Edinexus, y nos jactamos de que hay más autores que lectores —y no es ninguna hipérbole—, lo que propicia una especie de endogamia en la que acaban fagocitándose unos a otros, si me lees, te leo; si vienes a mi conferencia o presentación, voy a la tuya y compro un ejemplar. Ya no basta con la palmadita en la espalda o el simple elogio —«felicidades», «me alegro por ti»— cada cual desea su momento de gloria, subirse al podio de la fama aunque solo sea unos minutos e inmortalizar el instante antes de que sea demasiado tarde y pretendan remediarlo un diplomático y fingido pésame o un desaprobado epitafio.
Alejados de esta práctica perversa estarían los escritores jóvenes, aquellos que tienen menos de cuarenta años y que, aunque escriben y sufren con letras mayúsculas la precariedad, son inasequibles al desánimo. Ellos, con su actitud vitalista y comprometida, ponen la nota positiva y discordante. A pesar de los obstáculos, demuestran que la creatividad no se ha visto mermada; es más, superan en productividad a sus predecesores. El éxito lo alcanzan quienes perseveran y, por consiguiente, se ve recompensado con un premio literario que oscila entre los 18 000 y los 30 000 euros. Sin embargo, lo más plausible es la camaradería de la que parecen presumir: se leen y se siguen con entusiasmo en las redes sociales, aunque cierto civismo o autocensura les impide criticarse. La pobreza, según Juan Soto Ivars, es la que atenúa los egos.
En definitiva, el panorama no pinta nada bien —tampoco pensemos que esta situación es reciente, aunque se agudizó con la crisis de 2008— y parece haberse enquistado. Por eso, es decisivo un apoyo del Gobierno y de todas las instituciones para aprobar medidas que redunden en beneficio de los autores, de los lectores y, por supuesto de los editores y libreros. Hace un año se alcanzaba una reivindicación fundamental para el sector, el Gobierno aprobaba un Decreto Ley que al fin permitía cobrar derechos de autor (y las de otras actividades relacionadas con la creación literaria) y la jubilación. Esperemos que a esta conquista le sigan otras tantas para las letras españolas en la próxima década.

Sara Roma,

literariacomunicacion@yahoo.es

 

I Premio ‘Ciudad de Estepona’ de novela

La Fundación Manuel Alcántara y el Ayuntamiento de Estepona convocan el I Premio “Ciudad de Estepona” de novela para contribuir a la creación literaria en España.

El alcalde de Estepona, José María García Urbano, acompañado del presidente de la Fundación Manuel Alcántara, Antonio Pedraza, y del director de actividades, el escritor Pablo Aranda, presentaban esta semana la convocatoria a la que pueden concurrir hasta el 15 de diciembre de 2019. El galardón está que dotado con 25000 euros y la edición de la obra ganadora por la editorial Pre-Textos, de acuerdo con las siguientes bases:

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Martín Doria gana el XXIII Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe

El escritor Martín Doria ha ganado la XXIII edición del certamen literario internacional de novela negra Ciudad de Getafe, dotado con 10.000 euros, con su obra Los niños de mangle.

La obra inicia la saga del personaje Efraín Sánchez (alias El Caimán), en la tradición del relato detectivesco urbano. El escenario es el Caribe Colombiano, desde la península desértica que se adentra en el Mar de las Antillas hasta el corredor del gran turismo que opera en las ciudades coloniales de Santa Marta y Cartagena, con cuartel central en la Barranquilla moderna y cosmopolita. Sigue leyendo